Y tú, ¿Qué papel desempeñas en los trabajos en grupo?

Noviembre 26th, 2007

Una de las realidades a las que cualquier universitario, independientemente de la titulación que estudia, se ha de enfrentar a lo largo de su formación son los “maravillosos” y “queridos” trabajos en grupo.

Es bastante curioso cómo desde hace algunos años, quizás debido a las reformas que el proyecto Bolonia está trayendo consigo y a los nuevos métodos de trabajo puestos en práctica en las empresas, los trabajos en grupo proliferan cada vez en las aulas y en los programas de las asignaturas.

Esta realidad, que a algunos puede agradar e incluso aliviar, pues no se tendrán que enfrentar solos a los intríngulis de las prácticas de clase, a otros les horroriza y provoca enormes dolores de cabeza.

Los trabajos en grupo o en equipo dan lugar a situaciones y experiencias tan variopintas, surrealistas, y a veces tan inverosímiles que, en ocasiones, las anécdotas que contamos parecen sacadas de películas de Hitchcock.

Muchos tiemblan en el momento en el que el profesor anuncia: “haremos prácticas en grupo”. Las preguntas que entonces se te cruzan por la mente suelen ser del tipo “pero, ¿quién los organiza tú o yo?”, “si los organizas tú, ¿será por orden alfabético?, o ¿nos vas a distribuir según nos hemos sentado hoy en clase?”, entonces, inmediatamente después miras a tu alrededor y empiezas a maldecir tu mala suerte por estar rodeado de los más incompetentes, de los que siempre pasan del tema o de aquellos que te caen peor que un grano en el trasero, (es en estos casos, en los más inoportunos, en los que la ley de Murphy siempre hace acto de presencia).

Quienes suelen llevar peor el tema del trabajo en equipo son los alumnos más independientes y también los más perfeccionistas. Estos últimos, a veces, llegan al extremo de llevarse casi todo el trabajo a casa y hacerlo ellos mismos con tal de que el resultado final esté tal y como les gustaría. El problema surge en el momento en el que en un mismo grupo encontramos a dos personas igual de perfeccionistas pero con maneras distintas de trabajar; el trabajo entonces se convierte en una auténtica lucha entre titanes y un forcejeo por ver quién consigue dejar una mayor y mejor impronta en la práctica.

Los hay que pasan del tema y que, como se suele decir en Román Paladino “chupan del bote todo lo que pueden y más”. Son aquellos que o bien se cruzan de brazos y miran mientras los otros trabajan, o bien los que esperan a que los demás les digan lo que tienen que hacer o los que directamente no aparecen por las reuniones de trabajo sin ni siquiera molestarse en avisar.

Otros, en cambio, se entregan en cuerpo y alma al grupo y al trabajo, escuchan a todos y a todos dan importancia, no hacen nada sin consultar y sin contar con la aprobación de todos y cada uno de los miembros; éste sería el caso del compañero ideal de trabajo. Como veis, de todo hay en la viña del señor ;-) .

Con esta variedad de compañeros, las experiencias, como se decía anteriormente, también son muy distintas. Si comenzamos por las más frustrantes tendríamos que hablar de las dificultades para quedar (encontrar día, hora y lugar); la no asistencia a las reuniones de grupo; la no presencia, y ésta es peor que la anterior, a clase el día de la presentación de la práctica; las madres que obstaculizan el desarrollo de los trabajos y no te abren ni siquiera la puerta de su casa para darte un trabajo que a su hija se le olvidó enviarte antes de marcharse de viaje (y sí, esto me ha ocurrido ;-) ); los ordenadores de la facultad que no funcionan y a nadie se le ocurrió traer el portátil etc.

Sin embargo, no todo es malo cuando hablamos de trabajos en grupo, también hay momentos que al recordarlos nos hacen esbozar cuando menos una leve sonrisa, como por ejemplo, los ratos de risa y cachondeo con los compañeros que precisamente suelen coincidir con los momentos de mayor estrés y ansiedad; las reuniones que acaban convirtiéndose en terapias de grupo en toda regla (y es que nunca viene mal desahogarse con las personas que durante nueve meses al año ves más de 8 horas diarias); la increíble capacidad de resolución que existe cuando se produce algún contratiempo y el saber que tienes siempre alguien ahí con quien contar para acabar la práctica.

El trabajo del traductor en empresas y en agencias de traducción está marcado por esta constante: el trabajo en equipo, y aunque siempre haya un miembro del grupo responsable del encargo (el llamado project manager o coordinador del proyecto), todos sus componentes tienen que aprender a trabajar en conjunto. Esto entre otras cosas implica: ser responsable y cumplir con el trabajo encomendado y sobre todo con los plazos de entrega; hacer bien el trabajo, es decir, no hacerlo por cumplir; saber ceder y aceptar las ideas y decisiones que se tomen en conjunto; saber delegar, pues ni siquiera los más perfeccionistas y trabajadores pueden hacer todo solos y por supuesto saber confiar en los demás.

En definitiva, saber lo que significa y poner en práctica la palabra “compañerismo” y no pensar tanto en nosotros mismos y mucho más en los demás y sobre todo en el trabajo que hay que presentar.

Un saludo

Inma

“No lo dudes más…”

Noviembre 24th, 2007

Antes de empezar me gustaría destacar uno de los artículos que publicó nuestra compañera Aída no hace mucho: “Titulitis española Vs Gap Year europeo“; me parece muy acertado. Y es que ese afán nuestro por acabar los maravillosos años universitarios y por acumular títulos se convierte en un círculo cada vez más vicioso. Al acabar el bachillerato hay que elegir “bien y pronto” la carrera -profesión- de nuestro futuro, y nada más empezarla hay que intentar acabar lo antes posible, y para ello uno debe renunciar a todos los demás placeres cotidianos o aspiraciones para las que pensamos que ya habrá tiempo después (…). E incluso, a veces uno no puede disfrutar como quisiera de lo que eligió, porque resulta que la asignatura que parecía tan interesante se convierte en mero trámite con plazos y enrevesadas formalidades para alcanzar una nota que nada tiene que ver con lo esperado.

Pues bien, a esas aspiraciones quería referirme: tales aspiraciones pueden variar en tamaño y forma, en tiempo y dinero, en olores, en sabores, y en lugares a los que quizá ya no volveremos. Pero todas esas formas, sabores y lugares quedarán en nuestra experiencia -aunque no tengan título ni nombre-. Esa vena creadora, ese gusto por la cocina, la fotografía o el bricolaje o esa inquietud por la electrónica que nos permitió por un tiempo ser “el manitas de la casa”. Ese sueño de ir a París, a Japón o a la India, de conocer otras culturas, de experimentar la vida desde otra perspectiva, de conocer, de fascinarse con todo lo diferente (y no quedarse extrañado con esa cara boba…). Para todo esto no habrá tiempo después de acabar la carrera, porque cuando así sea pensaremos en otras cosas: buscar un trabajo estable que nos permita ganar el dinerito que tanto hemos anhelado como estudiantes o encontrar un pisito para poder independizarnos, entre otras tantas cosas.

Así que “No lo dudes más… y vete”. Para el traductor o intérprete es aún más importante -yo diría imprescindible- adquirir estos conocimientos. Y me refiero ya no tanto al bricolaje sino a esos viajes -a veces simplemente una lectura-. Movilidad, diversidad, apertura, conocimiento; lo desconocido, lo diferente, lo posible y lo imposible; el otro, los modos y las maneras. En definitiva, esa curiosidad innata del traductor.

Existen muchas posibilidades para los estudiantes y ya no tantas para los licenciados, así que hay que aprovecharlas. Por ejemplo la beca Goya-Leonardo, financiada con el apoyo de la Comunidad Europea y promocionado por la Universidad Pontificia Comillas, es una opción muy recomendable. Permite realizar prácticas en una empresa extranjera durante 3 meses y puede ser reconocido y convalidado por la universidad donde se realicen estudios[1]. Sólo hay que buscar una empresa que nos ofrezca una oferta de prácticas y ponernos en contacto con la Universidad P. Comillas para hacer los trámites y firmar el acuerdo. El plazo es muy flexible, ahora está vigente la convocatoria 2007-2008.

Una página interesante para encontrar prácticas (francés) es: http://www.stage.enligne-fr.com/. Y en cuanto al alojamiento, pienso que lo más recomendable es un piso compartido, a ser posible con estudiantes nativos. Estas son algunas direcciones en las que poder buscar un piso compartido (Francia, Bélgica, Suiza, Italia y Canadá): colocation, easycoloc.

Os animo a echarle un vistazo y plantearos esta posibilidad. Lo importante: informarse bien sobre la empresa y las prácticas concretas que nos ofrece, y buscar un alojamiento adecuado que nos permita relacionarnos con nativos.

¡Suerte a todos!


[1] Consultar universidades participantes.

La Guerra de los Rose

Noviembre 22nd, 2007

¿Quién no ha visto nunca una pelea entre profesores de la misma facultad, incluso del mismo curso? Yo creo que es pan nuestro de cada día en la universidad, un lugar donde todo el mundo puede y debe expresar sus opiniones. Eso es bueno, hasta que topamos con una persona que no opina lo mismo que nosotros. Cada uno defiende su posición y a menudo saltan chispas.

En nuestra carrera la mayoría de las rencillas son a causa del trabajo de traductor e intérprete, o incluso docente. Pienso que todos asistimos alguna vez a la discusión entre dos profesores, por ejemplo, de interpretación que opinan que la manera de dar clases del otro no es la más correcta. O un profesor de gallego (en el caso de la UVigo) que pelea con uno de castellano por razones lingüísticas.

Este artículo será corto, pues el tema ¡no da para mucho más…! Las disputas entre los profesores son rumores que todos conocemos pero que nadie reconoce, a pesar de llegar a menudo a la discusión en público. Hacen daño a la facultad, pues la divide, a veces, en más de dos bandos.

Lo cierto es que en traducción parece que todos estamos divididos. Los de literarios no quieren saber nada de los demás, los intérpretes no son traductores… son comentarios que se oyen, por desgracia, y que hacen imposible la creación de un gremio de traductores que nos permitiría conseguir mejoras en nuestra vida laboral. Pero, ¿qué esperamos si los alumnos también nos dividimos en grupos? No digo que sea malo, de hecho es malo si se pasa a palabras mayores (¡¡¡que pasa!!!), pero deberíamos dejar las rencillas aparte para unirnos cuando haga falta. Ya lo decían los de S-KAP (ya sé que no fueron los primeros, ¡pero es que son los únicos que se me vienen a la mente!): EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO (quien quiera tomarlo como reclamo político, que lo haga).

God bless EasyJet

Noviembre 19th, 2007

Por fin llegó el día que pensé que nunca llegaría. Siempre quería pensar que sería posible, que no estaba tan lejos, y que algún día, cuando yo ya fuera mayor, tuviera trabajo, dinero, etc. podría escapar y volver. Nunca pensé que ese día fuera a llegar tan pronto. Llegó, sí, sin trabajo y sin dinero, pero llegó. Estaba más nerviosa que cuando tenía cuatro años y era la víspera de Reyes. Madrugué. Tenía que hacer unas cosas para clase, hacer la maleta, y arreglarme. No era nada fácil; tenía que ponerme guapa, tenía una cita muy importante. Pero no era una cita cualquiera, era un reencuentro. Yo no tenía que conquistar a nadie, y a mí ya me habían conquistado. Ya estaba enamorada…Antes de que esto pasara, pasaba las horas en blanco, mirando al techo o viendo las miles de fotos que tenía. Un buen día me puse a mirar vuelos, sólo por curiosidad. ¿75 € ida y vuelta! Tenía que cogerlo, y lo cogí. Pronto empezaron las llamadas y los emails; volví a estar pendiente del móvil. Tenía un billete en mis manos, un billete para vivir a la ciudad que me acogió durante mi Erasmus. Estaba como una niña con zapatos nuevos, pero cuando mis amigos me dijeron que ellos también venían, la emoción no cabía en mí. Ir todos juntitos a ver a la gente que aún quedaba allí me iba a ayudar, no me iba a sentir tan sola ni tan desgraciada. Todos podríamos compartir la envidia que nos darían los nuevos Erasmus.

Volver a pisar sus calles fue algo extraño, una sensación indescriptible. Yo me sentía diferente, cambiada, quizá incluso más madura. Sin embargo, todo lo demás, seguía igual. Yo había pensado en la ciudad y en sus gentes casi todos los días, pero era como si ellos no hubieran notado mi marcha, todo era igual, todo en su sitio, todo igual de limpio. No estaba tan emocionada como pensaba, el tiempo no había pasado y yo recorría los mismos caminos que tantas veces recorrí desde Madrid. A medida que me acercaba a mi residencia, donde todos mis amigos estaban esperándonos, las lagrimillas empezaron a salir de mis ojos. Era una sensación rara: nervios, alegría, tristeza…Saber que sólo tendría dos días para disfrutar de todo aquello no hacía que mi situación mejorara.

Volver a ver a mis amigos, volver a comprar al «súper» al que iba todos los días, volver a mi residencia…Era una mezcla de sensaciones que sólo se pueden entender cuando vives algo así. Re-enamorarme de la ciudad no me costó nada. Quería agacharme y besar el suelo, abrazarlo, arrancar el suelo y llevarlo siempre conmigo. Mecer la ciudad en mis brazos. Sin embargo sabía que todo tenía fecha de caducidad y que a los dos días iba a estar en Madrid. Aproveché todo el tiempo que estuve allí, cada segundo, viendo todo mi alrededor como una espectadora, yo ya no formaba parte de ese mundo.

Este viaje sirvió, por extraño que parezca, para darme ánimos. Pensé que tras esta visita fugaz iba a volver mucho peor, como un alma en pena, llorando por las esquinas lamentándome de estar en España y no de Erasmus. Está claro que me dio pena, que cuando se pasaron los dos días y llegaron las despedidas, éstas fueron incluso más duras que las primeras, lo pasé mal. Sin embargo, he vuelto con ganas. He vuelto con ganas de acabar la carrera, salir con mi título debajo del brazo, y comerme el mundo: viajar, conocer gente, aprender idiomas…en definitiva, disfrutar de mi vida. Hace unos meses no estaba segura, ahora sí, ahora puedo afirmar que irme de Erasmus ha sido lo mejor que me ha pasado en mi vida. Hay un antes y un después en mí, en mi vida.

Si aún alguien que tenga dudas sobre pedir una Erasmus o no, espero que tras leer este artículo hayan desaparecido. Hacedlo, no os vais a arrepentir.

Me llamo Aída, y llevo demasiado tiempo sin ser Erasmus. :cry:

Traducción, medio ambiente y cambio climático: 8 medidas

Noviembre 18th, 2007

Aunque parece que los gobiernos del mundo se están concienciando poco a poco del peligro que supone para la humanidad el cambio climático (si bien algunos sigan negando que tal cosa exista), la pelota no está sólo en su tejado. Como individuos, podemos contribuir y aportar nuestro granito de arena para hacer del mundo un lugar mejor (y a ser posible, no tan caliente).

Para los que estudian o trabajan como traductores y/o intérpretes, ahí va una lista de medidas con las que contribuir a mejorar nuestro medio ambiente:

  1. Usa papel reciclado (el de color gris) para coger apuntes, o mejor aun, reutiliza esas fotocopias con una cara en blanco antes de tirarlas a la papelera. Si tienes que usar papel blanco (para un trabajo en clase o para una entrega a un cliente), adquiere folios que contengan al menos un 30% de celulosa reciclada. Asimismo, procura que el papel no supere los 80 gr/hoja (suele indicarse en el envoltorio).
  2. Procura apagar tu ordenador cuando no lo uses. En muchas ocasiones, tendemos a dejar el ordenador encendido cuando no estamos haciendo nada, en muchos casos, por ahorrarnos la “molestia” de esperar dos minutos a que se encienda. Si tienes que dejarlo encendido por alguna razón, procura apagar la pantalla. A día de hoy, muchos ordenadores cuentan con un modo avanzado de gestión de energía: utilízalo.
  3. Emplea bombillas de bajo consumo tanto en casa como en el trabajo. Aunque su precio es ligeramente superior a las de las bombillas tradicionales, pueden llegar a durar hasta 10 años, y su consumo puede ser hasta un 70% inferior a una bombilla incandescente.
  4. Trabaja en la medida de lo posible con documentos electrónicos. Los PDFs nos permiten en muchas ocasiones leer documentos, sin que sea necesario imprimirlos. Asimismo, procura enviar tus documentos al cliente (por ejemplo pruebas de traducción o facturas) vía email en lugar de usar el correo tradicional (obviamente, cuando exista esta posibilidad).
  5. Para ir al trabajo, o a la universidad, usa la bicicleta (y cuando llueva, el transporte público). Está demostrado que en trayectos de hasta 10 kilómetros, la bicicleta es mucho más eficiente (y de paso, harás ejercicio :D ).
  6. Si usas gadgets o hardware que necesite pilas, emplea baterías recargables. Aunque son más caras que las pilas normales, a la larga son mucho más rentables (sin mencionar que una sola pila tradicional puede contaminar hasta 10.000 litros de agua).
  7. Si tienes una página Web, y necesitas contratar un servidor, procura que sea “verde”. Esto es, tanto que el consumo de los servidores sea lo menor posible, como que cuente con planes específicos para contrarrestar sus emisiones de carbono. Si tienes tu propio servidor en casa, un equipo con una buena gestión de energía te ahorrará unos euros al final de mes.
  8. Separa y recicla la basura que generes en tus estudios y en tu trabajo. No cuesta nada tener un cubo para papel y otro para materia inorgánica. Y sólo te tomará unos minutos llevar cada tipo de basura al contenedor correspondiente.

Por último, os dejo un enlace a este cuestionario, en el que podréis calcular vuestra huella de carbono (cuanto CO2 emitís a la atmósfera en función de vuestro estilo de vida). Y por supuesto, si se os ocurren otras medidas para hacer del planeta un lugar más verde, no dudéis en dejar vuestros comentarios.

Saludos

Olli

La responsabilidad del traductor/intérprete (I)

Noviembre 16th, 2007

La traducción, como toda actividad, tiene una serie de consecuencias y responsabilidades legales que, a pesar de estar patentes en todas las ramas de la disciplina, se hacen todavía más visibles si cabe en la Traducción/Interpretación Jurídica y Jurada.

La explicación a este hecho es bastante lógica, ya que no sólo se trata de un trasvase de documentos de una lengua a otra, sino que, en función de lo que se traduzca (sentencias, declaraciones), se juega con el posible encarcelamiento o no de una persona, lo cual hace que la labor del traductor tenga que realizarse de la manera más escrupulosa posible.

De hecho, hay todo un conjunto legal para regular las actividades de la Traducción/Interpretación en distintos campos del ordenamiento jurídico, que delimitan desde las situaciones en las que es pertinente la intervención de un traductor/intérprete hasta las consecuencias que pueden tener para éste.

Véase, por ejemplo, el caso de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que estipula los casos en los que es necesaria y está permitida la utilización de un intérprete como mediador entre el acusado/testigo y el abogado/juez:

Artículo 440.

Si el testigo no entendiere o no hablare el idioma español, se nombrará un intérprete, que prestará a su presencia juramento de conducirse bien y fielmente en el desempeño de su cargo.

Por este medio se harán al testigo las preguntas y se recibirán sus contestaciones, que éste podrá dictar por su conducto.

En este caso, la declaración deberá consignarse en el proceso en el idioma empleado por el testigo y traducido a continuación al español.

Artículo 441.

El intérprete será elegido entre los que tengan títulos de tales, si los hubiere en el pueblo. En su defecto, será nombrado un maestro del correspondiente idioma, y si tampoco le hubiere, cualquier persona que lo sepa.

Si ni aun de esta manera pudiera obtenerse la traducción, y las revelaciones que se esperasen del testigo fueren importantes, se redactará el pliego de preguntas que hayan de dirigírsele y se remitirá a la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Estado, para que, con preferencia a todo otro trabajo, sean traducidas al idioma que hable el testigo.

El interrogatorio ya traducido se entregará al testigo para que, a presencia del Juez, se entere de su contenido y redacte por escrito en su idioma las oportunas contestaciones, las cuales se remitirán del mismo modo que las preguntas a la Interpretación de Lenguas.

Estas diligencias las practicarán los Jueces con la mayor actividad.

Artículo 443.

El testigo podrá leer por sí mismo la diligencia de su declaración; si no pudiere, por hallarse en alguno de los casos comprendidos en los artículos 440 y 442, se la leerá el intérprete, y en los demás casos el Secretario.

El Juez advertirá siempre a los interesados el derecho que tienen de leer por sí mismos sus declaraciones

Como dije antes, no sólo la intervención de los traductores/intérpretes está regulada, sino también aquellas penas que serán aplicadas en caso de tergiversación de la traducción/interpretación realizada por el profesional contratado para facilitar la comunicación en el proceso jurídico que se esté llevando a cabo. Dichas figuras aparecen en el Código Penal:

Artículo 459.

Las penas de los artículos precedentes se impondrán en su mitad superior a los peritos o intérpretes que faltaren a la verdad maliciosamente en su dictamen o traducción, los cuales serán, además, castigados con la pena de inhabilitación especial para profesión u oficio, empleo o cargo público, por tiempo de seis a doce años.

Artículo 460.

Cuando el testigo, perito o intérprete, sin faltar sustancialmente a la verdad, la alterare con reticencias, inexactitudes o silenciando hechos o datos relevantes que le fueran conocidos, será castigado con la pena de multa de seis a doce meses y, en su caso, de suspensión de empleo o cargo público, profesión u oficio, de seis meses a tres años.

Artículo 464.

1. El que con violencia o intimidación intentare influir directa o indirectamente en quien sea denunciante, parte o imputado, abogado, procurador, perito, intérprete o testigo en un procedimiento para que modifique su actuación procesal, será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a veinticuatro meses.

Si el autor del hecho alcanzara su objetivo se impondrá la pena en su mitad superior.

2. Iguales penas se impondrán a quien realizare cualquier acto atentatorio contra la vida, integridad, libertad, libertad sexual o bienes, como represalia contra las personas citadas en el apartado anterior, por su actuación en procedimiento judicial, sin perjuicio de la pena correspondiente a la infracción de que tales hechos sean constitutivos.

Dicha legislación es sólo una pequeña parte de la que incumbe a la labor del traductor jurídico en una situación concreta: el desarrollo de un juicio. En los próximos artículos informaré acerca del marco legal al que está sujeta la actividad traductora en otros ámbitos, para intentar ofrecer una panorámica general, más o menos detallada, de la responsabilidad que recae sobre las espaldas de los profesionales de nuestro gremio.

Un saludo.

Ildefonso Laguna.

Nuevo partner: Planeterasmus

Noviembre 15th, 2007

Planeterasmus es un portal orientado a todo lo relacionado con el mundo erasmus: cómo llegar a serlo, la vida de algunos estudiantes en sus destinos, e incluso la vida tras la beca. Si estás interesado en ello, haz clic en la captura para acceder al portal.

planet_erasmus.jpg

De aquí en adelante planeterasmus va a publicar parte de los materiales de nuestro blog (en concreto, la seccion de Aída “posterasmus”). Asimismo, también publicaremos parte de los materiales de planeterasmus, especialmente los relacionados con estudiantes de traducción e interpretación erasmus.

Exámenes de Traducción ¿con o sin Diccionario?

Noviembre 14th, 2007

¿Alguien se ha parado a pensar que sería del traductor sin diccionarios, glosarios, bases de datos, enciclopedias, gramáticas o simplemente sin Internet? ¿Traduciría igual? ¿Su ritmo de trabajo disminuiría o se aceleraría? ¿Traduciría TODO con la precisión que debiera? ¿Sería capaz de descifrar textos con un grado muy alto de especialización?

Solemos prometérnoslas muy felices con todas estas herramientas; nos encontramos muy seguros en casa, en bata o en chándal, con nuestro calefactor al lado, sentados delante del portátil y con todo lo necesario a nuestro alrededor, a veces incluso ocultos tras una montaña de diccionarios y enciclopedias que nos dan cobijo. Así poco nos importa que en clase nos echen textos literarios, textos jurídicos, textos sobre cardiopatías vasculares, sobre oftalmología, o folletos turísticos para traducir, pues mejor o peor saldremos del paso.

Solemos pensar que con los instrumentos adecuados, llegado el momento, podremos suplir nuestras carencias ya sean del tipo que sean: léxicas, gramaticales, estilísticas etc.; no importa, tarde o temprano encontraremos la solución a nuestro problema en algún lugar recóndito de la red o en el diccionario menos esperado.

Es cierto que existe esta “dependencia” entre el traductor y sus herramientas de trabajo, pues son las que le ayudan a resolver problemas de compresión como problemas léxicos, y sobre todo las que le ayudan a solventar sus dudas y elegir entre las posibles soluciones que se le plantean.

Todavía no conozco a ningún traductor o intérprete que no se sirva de un mero diccionario bilingüe o que no se documente antes de llevar a cabo su trabajo; eso sería como tirarse a una piscina sin agua o como tirarse de un avión sin paracaídas: el tortazo es seguro.

Por eso, después de un año o dos años de estudios en traducción, donde tus profesores y tú ya habéis afianzado esa dependencia, una se sorprende y se lleva las manos a la cabeza cuando un buen día lee en el programa de la asignatura: “el 50% de la nota final constará de un examen de traducción SIN DICCIONARIO” (y para que no quepa la menor duda estas dos últimas palabras van en mayúscula, en negrita y subrayadas). Entonces en tu cabeza se enciende la luz de alarma y oyes a los asistentes de vuelo y al capitán del avión decir “señoras y señores abróchense bien los cinturones, pónganse el chaleco salvavidas y respiren hondo, hemos perdido el control del aparato”.

¡¿Cómo vas a traducir sin al menos un simple diccionario pequeñito de bolsillo?! ¿Ni siquiera con uno de esos del Tulipán?, ¿Acaso le piden a un carpintero que trabaje sin serrucho? ¿Le piden a un herrero que trabaje sin martillo? ¿O a un cirujano sin bisturí?

Tu indignación, tu ansiedad y tu miedo son tales que entonces, con la esperanza de que haya sido un error, te diriges al profesor, y temblorosa, con las manos empapadas de sudor y con la voz entrecortada, le preguntas muy amablemente la mayor obviedad del siglo: “¿Perdone, el examen de traducción es sin diccionario?” Y el profesor con una mirada oscura y fría te responde rotundamente: “¿Señorita ha leído usted el programa de la asignatura?”. Bien, eso es todo lo que necesitabas saber, por lo que te vuelves a tu sitio pensando cómo demonios te vas a convertir en un diccionario con patas de aquí a nueve meses.

Los argumentos suelen ser bastante comprensivos y coherentes: “necesitamos manejarnos sin diccionarios y aprender a resolver solos las dudas y los problemas”, “en una prueba de traducción para una empresa no vas a tener diccionario (depende de para cuál)”, “los diccionarios no traducen, traducen los traductores, si no tu primo de 10 años puede hacer el trabajo por ti”…

Los entendemos y entendemos los que nos quieren decir, pero seguimos pensando que un traductor no traduce sin herramientas, que las necesita aunque solo sean para consulta.

¿Qué ocurre si te encuentras con una palabra clave que no entiendes, que no has visto en toda tu vida? ¿Te la inventas? ¿La eliminas?, ¿Qué pasa si el tema es tan especializado que no sabes nada de nada? ¿Qué pasa si no conoces al escritor que estás traduciendo, a qué época pertenece? ¿Con qué estilo o con qué registro lo traduces?

Ante todas estas cuestiones cabe preguntarse una cuestión aún mayor, que concierne tanto a profesores como a alumnos: ¿Sólo evaluamos con un examen final? O ¿por qué este examen final es el que decide si apruebas o suspendes si te has pasado todo el año trabajando y haciendo el resto de trabajos?

Se puede entender que sea sin diccionario, pero que ese examen final sea el que decida tu destino en esa asignatura ya es algo más cuestionable.

En fin, de momento no nos queda otra que estudiar y estudiar y ser cada vez más competentes en nuestros idiomas, y por supuesto, rezar para que nos toque un texto con el que nos podamos defender, pues en el día señalado nos encontraremos solos ante el papel :-P

¡Un Saludo!

Inma

II Coloquio Lucentino de Traducción – UA

Noviembre 13th, 2007

Los días 13, 14 y 15 de Diciembre se celebra en la Universidad de Alicante el II Coloquio lucentino de Traducción. Si estáis interesados en asistir, podéis encontrar más información en la página web del congreso. Asimismo, podéis descargaros el tríptico con la ficha de inscripción desde este enlace.

Tradujob (IV): Freelancing – Cómo ser traductor autónomo [Segunda parte]

Noviembre 12th, 2007

Previously, on Tradujob… ya vimos que, llegados a este punto, contamos con un cliente dispuesto a confiar el destino de sus textos en nuestras manos. El proyecto es rentable, dentro de nuestras posibilidades, y podemos terminarlo a tiempo ¿Manos a la obra?

No. Antes de pulsar una sola tecla debemos de hacernos cargo de nuestras obligaciones con el estado. Esto es, impuestos.
Los impuestos son como la gravedad: te topas con ellos vayas donde vayas, son progresivos, y no hay forma de escapar de ellos. En el caso en que nos estamos centrando (el de un trabajador autónomo), tenemos que cumplir nuestras obligaciones con dos administraciones: la Seguridad Social y la Agencia Tributaria (más conocida como nuestra amiga Hacienda). Los pasos a llevar a cabo son los siguientes:
Darnos de alta en el censo de actividades de Hacienda: para ello, hemos de presentar el impreso 036 que nos facilitarán en cualquier sucursal de la Agencia Tributaria. El alta en el censo de Hacienda no cuesta nada, y hemos de hacerla unos diez días antes de comenzar la actividad.
Darnos de alta como trabajadores por cuenta propia en la Seguridad Social: Con el resguardo del alta en el censo de Hacienda, y en un plazo máximo de 30 días a partir del alta en este, hemos de darnos de alta como autónomos en la Seguridad Social. Para ello, sólo hemos de solicitar el impreso correspondiente y listo. La cuota de autónomo (para menores de 30 años) es de aproximadamente 180 euros. A partir de esta edad asciende hasta los 250 euros. Asimismo, la cuota de autónomo depende de la base de cotización que elijamos (esto es, cuanto mayor es la cuota, mayores ingresos estamos aportando para nuestra futura jubilación). Durante los primeros años, lo que más conviene es elegir la cuota de cotización mínima, por la que tendremos que pagar los importes arriba mencionados.

Con estos trámites cumplidos, podemos llevar a cabo nuestra actividad legalmente y sin que Hacienda envíe a las fuerzas del orden a nuestro domicilio. Obviamente el alta, tanto en la Seguridad Social como en Hacienda, sólo hay que mantenerla mientras trabajemos. Si bien el alta en Hacienda no cuesta nada, en la Seguridad Social se paga por meses (si nos damos de alta por un plazo de un día, o de treinta, el importe es el mismo, por lo que hay que rentabilizar este pago). Para darnos de baja, sólo hay que solicitar los impresos a tal efecto (y presentarlos al menos seis días antes del fin de la actividad).
Facturación: Una vez terminado el proyecto y entregado a nuestro cliente, sólo queda presentar la factura a tal efecto. Existen muchos modelos de factura, aunque cualquiera de ellos debe incluir los siguientes datos:

  • Nuestro nombre completo, dirección y NIF (teléfono, email y fax son opcionales, aunque recomendables).
  • Nombre, dirección y CIF (si es una empresa) o NIF (si es un particular o un trabajador autónomo) de nuestro cliente.
  • Concepto a facturar, número de unidades y precio del concepto.
  • IVA e IRPF aplicados, y total de la factura.
  • Recomendable (aunque opcional): información de pago para el cliente.

La facturación puede parecer algo muy complejo, pero apenas presenta dificultades una vez nos familiarizamos con esta. Aquí os dejo un modelo de factura donde podéis ver la distribución de los diferentes elementos.
En la factura, hay que presentar especial atención a los valores de IVA e IRPF (son impuestos del estado, por lo que no hay lugar para el error). Por defecto, el valor del IVA es del 16%, y el del IRPF un 15%. Sin embargo, hay excepciones a estos porcentajes: En caso de traducciones literarias o de divulgación general (es decir, libros de lectura, como una novela o un libro de poesía) se está exento de IVA (sólo en el caso de que trabajemos exclusivamente con traducciones literarias; si hacemos tanto traducciones literarias como no literarias, es necesario prorretear el IVA de la factura, procedimiento para el cual os remito a una sucursal de Hacienda o a un asesor fiscal, pues es bastante complejo). Asimismo, si nos encontramos en los tres primeros años de actividad, el IRPF a aplicar es el 7%.
El IRPF es un impuesto a “restar” de nuestro total, ya que es un impuesto que el cliente recauda para Hacienda, de la misma forma que el IVA es un impuesto que se “suma” a la factura, pero que no nos quedamos (lo que sería un delito fiscal grave) sino que recaudamos para Hacienda a través de las liquidaciones trimestrales del IVA (punto que veremos a continuación).
Una vez emitida nuestra factura y enviada a nuestro cliente, este dispone por ley de hasta 90 días para pagarnos. A este respecto, es muy importante acordar con el cliente cuando nos va a pagar, pues si no lo hacemos, este podrá pagar hasta en un plazo de 3 meses.

Otros impuestos: Finalizada la actividad, y como ya hemos comentado anteriormente, hemos de darnos de baja tanto en Hacienda como en la Seguridad Social (sólo si no vamos a seguir trabajando). A pesar de darnos de baja, aún nos quedarían tres trámites más por realizar, todos ellos con Hacienda:

  • Declaración trimestral del IVA (impreso número 300): A través de este trámite pagamos a Hacienda el IVA que hemos recaudado de nuestro cliente. Hay cuatro al año, aunque nosotros sólo tendremos que hacer aquellas en las que hallamos tenido actividad económica (es decir, si trabajamos un mes, sólo tenemos que hacerla declaración trimestral correspondiente a ese mes, pero si trabajamos durante un año, hay que hacer las cuatro). Los plazos de las declaraciones trimestrales de IVA son los siguientes: 1 al 20 de Abril, 1 al 20 de Julio, 1 al 20 de Octubre y 1 al 20 de Enero. En la declaración trimestral del IVA es importante tener en cuenta que podemos desgravarnos el IVA de los gastos generados de nuestra actividad. Por ejemplo, si compramos un paquete de folios, un cartucho de tinta, un diccionario o similares, el IVA correspondiente a esos elementos puede restarse en nuestra liquidación trimestral. Supongamos que tenemos un diccionario de 50 euros, del cual 8 euros corresponden a IVA. Si tenemos que pagar un total de 160 euros en la liquidación trimestral, al desgravarnos esos 8 euros pagaríamos un total de 154.
  • Declaración anual del IVA: Similar a la anterior, se presenta al final del año fiscal.
  • Declaración de la Renta: Es obligatoria para todos los autónomos, aunque sus ingresos no superen el mínimo obligatorio. Sobre esta, el mejor consejo es pedir cita en Hacienda y que nos la hagan. Se realiza en Mayo.

Todo lo relacionado con impuestos y trámites con la administración puede parecer muy complejo. Sin embargo, una vez familiarizados con todo el proceso, este no es tan difícil. Ante la duda, dos consejos. En caso de duda, hay que acudir a la administración y preguntar, sin miedo de que la pregunta sea estúpida o rematadamente idiota. El trabajo de los funcionarios es informarnos sobre nuestras obligaciones, por lo que nuestro deber es crucificarlos a base de preguntas. En segundo lugar, si creemos que los trámites a realizar son muy complicados, siempre podemos recurrir a los servicios de un asesor fiscal. Aunque algunos lo consideren un gasto, es recomendable recurrir a sus servicios la primera vez que trabajemos. Una vez familiarizados con los trámites, podemos llevarlos a cabo nosotros mismos en la siguiente ocasión.

Esperamos que este artículo os guíe a la hora de iniciar vuestra actividad como autónomo. Recordad que toda esta información es válida a día de hoy (la del artículo). Los regímenes fiscales y los diferentes impuestos a pagar pueden ser modificados sin aviso previo, por lo que es muy recomendable que os informéis en las administraciones públicas correspondientes antes de dar el primer paso.

Saludos

Olli