Vía Microsiervos:

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Hola a todos:
Después de muchas dificultades, ya tenemos el blog funcionando de nuevo (aunque aun tiene secciones que presentan un aspecto bastante extraño). Esperamos ir solucionando todos los pequeños problemas que quedan, aunque nuestra prioridad era tener el blog online de nuevo.
Como ya habréis comprobado, el blog ha estado caído los últimos seis días. La culpa la tiene nuestro ex servicio de hosting, dhap, que decidía apagar su servidor cada siete días para comprobar que el botón de apagar de sus servidores funcionaba. Después de varios días, hemos transferido el material a nuestro nuevo proveedor (con el cual hemos contratado un enorme servidor cuadruplicado con copias de seguridad cada ocho horas
).
Un saludo a todos!
Actualización 21 Septiembre 2007, 00:15: Hemos terminado de editar el blog. A partir de ahora, todo debe funcionar bien. En cualquier caso, si encontráis algún problema, por favor avisadnos
Después de todo un año estudiando traducción por la universidad de córdoba, y de haber evitado visitar Granada nada más que por el coraje de no haber tenido nota para estudiar allí, me decidí a visitar la ciudad, y ya de paso a informarme sobre como les va a la gente que ha empezado a estudiar este año lo mismo que yo. Todo el mundo parece muy contento de estar estudiando en Granada, todos te sugieren que vayas allí el año siguiente, y sobre todo, siempre hay alguien que encontró la solución al problema que tuviste tú y antes que tú.
Estando de fiesta una de las noches, coincidí con un muchacho de Córdoba que estaba estudiando T&I en Granada, y que al igual que yo no tuvo nota para entrar en inglés. Yo opté por otra universidad, y el optó por otro idioma. Durante este año ni siquiera se me había planteado la opción que el tomó, pero ahora, una vez casi terminado primero, me doy cuenta de que en el fondo, en una universidad con las posibilidades de la de Granada, su opción pudo ser la mejor. Este chico me contó que a él tampoco se le habría ocurrido meterse por francés, ya que la idea de un idioma que dominamos menos que el inglés asusta bastante, pero que visitó la ciudad antes de echar la matrícula el año pasado y alguien que ya había terminado la carrera con el mismo problema se lo sugirió. En conclusión, nunca habrás pedido suficientes consejos cuando eches la matrícula, y nunca sabrás a cual debes hacer caso, pero siempre encuentras uno que puede ayudarte a solucionar el problemón.
Ya metida en supuestos, y obsesionada con que mi elección había sido un error, me presenté en la facultad a preguntar por los trámites para hacer un traslado de matrícula, y más o menos me vinieron a decir que me dejara de ilusiones, que para hacer un traslado necesitaba una excusa buenísima, o una razón de vida o muerte… naturalmente no me quisieron dar ningún ejemplo… ¡pero yo hice el intento! Al final lo único que me dijeron fue que el mejor modo de estudiar allí habiendo empezado la carrera en otra universidad era echando la preinscripción en primero y buscando convalidar todas las asignaturas posibles. ¡Otra vez primero no por favor!
Bueno, al final, dejando mis vanos intentos a un lado, y tranquilizándome ya de vuelta en Córdoba, he llegado a la conclusión de que en el fondo estoy bastante contenta con la decisión que tomé, he aprendido bastante durante este año, he podido disfrutar de un buen ambiente, y a pesar de tener alguna cosilla pendiente para septiembre, puedo decir que no me ha ido del todo mal. Puede que me siga asaltando los típicos ¿qué habría pasado si me hubiese ido a Granada? ¿me habría ido bien en francés? ¿me habría cortado las venas a estas alturas en cualquiera de las anteriores opciones? Nadie sabe la respuesta ni hasta cuando me rondarán las dudas, pero a pesar de las paranoias típicas, creo que hay que intentar aprovechar las oportunidades de la elección que se toma, y sacar el máximo partido a la carrera. Quiero seguir con lo que tengo, quiero pasarme el verano de mi vida, y por supuesto, debo solucionar mi asuntillo pendiente con la lingüística, ¡qué no me vencerá otra vez! (o eso espero)
¡Hasta después de vacaciones!
Yaiza Rojas
El lunes por fin terminé los exámenes (sí, digo por fin, porque como a todo el mundo se me ha hecho eterna esta temporada, aunque sé que he tenido suerte de no acabar en Julio), pero hasta que no sepa los resultados de todas las asignaturas no podré desconectar del todo. Me conozco.
Bueno, no sé si con todo aprobado o no, pero he acabado mi primer año de Universidad (soy pequeñito, ¿qué pasa?
), y de momento puedo estar satisfecho de todo lo que ha pasado en estos meses y del resultado. El balance es bastante positivo, me ha servido para aprender bastantes cosas (bueno, más bien para confirmar hechos que resultaban prácticamente evidentes
Inocente de mí, pensaba que era un conocimiento generalizado el hecho de que si no te esfuerzas no se consigue nada, porque nadie te lo va a regalar¦Pero resulta que hay gente que desconoce esta máxima y se dedican al noble arte de la escalada(por ponerle un calificativo que no se merezca ningún tipo de censura), es decir, que los trepas crecen con las lluvias de otoño y florecen con el sol de Mayo. A pesar de todo, como no hay mal que por bien no venga, digamos que la paciencia es una virtud, y cada vez aprecio más la capacidad de esperar, porque una verdad universal irrevocable es que el tiempo pone a todo el mundo en su sitio.
Este año me ha servido para ponerme a prueba. El salto del Bachillerato a la Universidad es considerable, y todo un reto. Hay que acostumbrarse a nuevos métodos de enseñanza (algunos más discutibles que otros), una mayor exigencia y, sobre todo, como bienvenida a la vida adulta (de forma algo chocante en ciertas asignaturas), a buscarse la vida para tener opción a aprobar (o a no suspender de manera catastrófica)
Me he animado bastante a seguir con la licenciatura, a pesar de que primero de T&I es un curso que puede llegar a resultar pesado y tedioso (sólo con Lingüística ya es bastante para explicar este hecho), porque entré con ciertas dudas sobre lo que me iba a encontrar, y con el paso de los meses me he dado cuenta de que esto me gusta más de lo que yo pensaba en un primer momento, lo cual me ha sorprendido gratamente (a ver si las notas que me faltan por saber contribuyen a seguir dándome alegrías
)
En fin, ahora toca descansar, que ya me he exigido y me han exigido suficiente durante estos nueve meses, que entre unas cosas y otras han sido bastante intensos. Mi Yo vago necesita recrearse estos tres meses de verano, aunque tengo el propósito de tener durante este tiempo siempre un libro en inglés empezado (me obligaré a que esto no termine como los propósitos de año nuevo), para no oxidarme demasiado por causa de la desconexión estival.
Suerte con los exámenes que os queden, y ¡feliz verano!
Ildefonso Laguna.
Imagen del día de ayer: una compañera y amiga de clase salta y grita de alegría cuando otra compañera le pasa un CD. En cualquier otras circunstancias quizás no me habría llamado tanto la atención, pero en aquel momento estábamos a tan solo media hora de hacer el último examen del año, y no era un examen cualquiera, no, no, era el examen de Lingüística, esa asignatura que no nos va a ayudar y que, sin embargo tenemos que estudiar. Por ese motivo me intrigó tanto saber qué valioso contenido guardaría aquella redonda pieza de plástico, (¿quizás las preguntas del examen?). Para desgracia de muchos no resultó ser así, era algo que, no obstante, llamó aún más mi atención: ¡¡un curso de chino!!, ¡¡un curso autodidacta de chino!!
¡¡¡¿¿¿Cómo es posible que aún no hayas terminado el año, que estés apunto de ser una persona libre, que estés a un paso de poder montarte tu propia hoguera de San Juan (algo tardía) alimentada por apuntes de español, lingüística etc. y te preocupes de estudiar chino???!!!
Bromas aparte, en mi post anterior comentaba que por lo general, los estudiantes de traducción y los propios traductores somos personas bastante curiosillas. Esta escena, absoluta y totalmente verídica, es un ejemplo de ello, y apostaría cualquier cosa a que más de uno de los que estáis leyendo esto ahora os sentís identificados con ella.
¿Qué nos pasa cuando acabamos el curso? ¿Qué nos pasa que sentimos el impulso de cubrir esas horas de libertad que tanto nos merecemos por alguna actividad en parte didáctica y en parte lúdica? ¿Qué nos pasa que no podemos estar echados en una tumbona disfrutando de la brisa del mar sin estar escuchando un CD de chino, turco, ruso, árabe¦?
En todo esto ocupan un lugar especial los famosos cursos de verano que ofertan las Universidades para los meses estivales. Los hay sobre todo y para todos los gustos. Desde la vida cotidiana en la Andalucía medieval hasta tácticas para vender un guión con eficacia pasando por a la búsqueda del Clown: un curso intensivo de payaso*. Como os decía, los hay para todos los gustos.
Estoy segura de que todas las Universidades ofrecen este tipo de cursos, así que adelante a todos aquellos que vayáis a añorar las aulas este verano y a los que no también, pues hay cursos que realmente merecen la pena, y que, aunque no estén relacionados directamente con la traducción, abarcan otros sectores como el de los negocios o el de la informática muy importantes y necesarios para nuestro campo profesional. Sin embargo, de todos, los cursos estrella, por llamarlos de alguna manera, son, sin duda, los cursos de idiomas y los que se imparten en el extranjero aún más.
La mayoría coincidiréis conmigo en que, desde hace algunos meses, los tablones de anuncios de nuestras facultades rebosan carteles con ofertas de cursos en el extranjero, y en que muchas academias de idiomas hacen el agosto con este negocio; si bien hay que tener mucho cuidado con algunos, pues no es oro todo lo que reluce, otros son bastante buenos e interesantes.
De aquí me gustaría resaltar la ayuda para cursos y estancia en el extranjero durante los meses de verano que el Ministerio de Cultura y Ciencia otorga todos los años a miles de jóvenes estudiantes. La convocatoria de este año está cerrada y resuelta, y puede que muchos ya estéis preparando las maletas para partir, pero para los que no hayáis oído hablar de ella podéis encontrar más información aquí.
De los idiomas que se suelen elegir, aparte de los ya típicos como el inglés, el francés etc., se podría decir eso de para gustos colores y sobre todo aplicado a aquellos que somos unos enamorados de las lenguas, pues cualquier idioma es bueno, aunque si tiene algún matiz exótico o extraño mejor aún.
En definitiva, el verano se convierte en una época del año en la que los estudiantes, además de descansar y disfrutar un poco más de nosotros mismos y de todos y todo lo que nos rodea, aprovechamos o, deberíamos aprovechar, para hacer o, al menos comenzar a hacer, todo aquello que nos propusimos durante el curso pero que tuvimos que postergar debido a la casi dedicación que requiere esta nuestra carrera. Una vía con la que contamos para empezar a estudiar chino, italiano¦; para conocer las famosas ciudades de Cambridge y Oxford; para aprender a manejar ese programa que dentro de poco nos servirá etc, son los famosos cursos de verano.
Espero disfrutéis todos de vuestro verano, estéis haciendo lo que estéis haciendo, y estéis donde estéis, y a todos los que estéis estudiando aún, mucha suerte y ánimo.
¡Un saludo!
Inmaculada Prieto
* Estos cursos, elegidos como ejemplo, pertenecen a los cursos de verano de la Universidad de Córdoba que podréis encontrar aquí, además de muchos otros. Para obtener información sobre los cursos que se imparten en otras Universidades, echad un ojo a sus respectivas webs o pasaos por vuestra facultad donde seguro os informarán al respecto.
Parece ser que quieren implantar una FP de
traducción audiovisual y subtitulado.
“Un profesional de FP sale más barato que uno formado en la
Universidad”
Yo ya he firmado…
http://www.firmason line.com/ 1firmas/camp1. asp?C=675
Guadalupe Muñoz.-
Ha llegado Junio, y muchos de nuestros compañeros se incorporarán en breve al mercado laboral como Licenciados en Traducción e Interpretación. Para todos vosotros (a los que os envidiamos sanamente) va dirigido este documento, que seguro os ayudará en la incorporación al mercado laboral, y os servirá en momentos de desánimo (el temido y ahora qué que sigue a la entrega del título).
Me he permitido linkearlo desde la magnífica web de Ricard Lozano, traductor de amplia experiencia y profesor universitario. Un saludo y a disfrutarlo.
Oliver Carreira
Como escuchamos a menudo, es importante para el traductor respetar la obra original que se traduce, básicamente porque así se encuentra recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la siguiente manera: Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Al tratarse los textos literarios y científicos de la obra intelectual de una persona, se protege con los derechos morales o no patrimoniales, que dicha obra deba ser respetada, y que no se pueda alterar o deformar aun a título de propietario, además de que por supuesto, el autor puede oponerse a cualquier cambio.
Obviamente esto influye de forma determinante en el trabajo de los traductores, ya que en realidad una traducción libre, por ejemplo, no sería fiel al original, y por lo tanto no sería consecuente con la ley. Así que teniendo siempre en cuenta el sentido del texto original, debemos hacer una traducción lo más fiel posible a este.
Por otro lado, ¿qué pasa con los derechos de autor de los traductores sobre sus traducciones? La ley reconoce la propiedad intelectual de los traductores, otorgándoles la condición de autor, sin perjuicio de los derechos del autor original. También dice, que en caso de no proporcionarse el nombre del traductor, de ocultarse su identidad, o de copia de una traducción ajena, se está atentando contra los derechos legales del traductor real.
Si atendemos al Código Civil, Ley de la Propiedad Literaria y Artística, queda bien definido el papel del traductor en la traducción tanto de obras que pertenecen al dominio privado como en las que no. En el primer caso la traducción deberá realizarse conforme a las limitaciones que el autor haya establecido, y en el segundo, el traductor sólo tendrá propiedad sobre su versión, y no podrá oponerse a que otros la traduzcan.
Parece importante apuntar algunos de los casos en los que podría considerarse que existe falsificación, como por ejemplo, en los antes citados casos de omisión del nombre del autor o traductor, cuando no existe consentimiento por parte del autor para realizar la traducción, o cuando no existe autorización para cambiar el título de la obra y suprimir o variar cualquier parte de ella.
En consecuencia, debemos tener cuidado con la traducción libre, ya que además de algunas críticas, también nos puede acarrear una demanda por falsificación, y debemos ser respetuosos al máximo con la obra del autor, ya que se le reconoce este derecho como parte de los más básicos. Empecemos nuestra formación en traducción, o el ejercicio de ésta, siendo fieles y consecuentes con nuestro trabajo, para que se nos considere desde el principio como profesionales serios y fiables.
¡Un saludo!
Yaiza Rojas
Vía Eugenia Arrés me entero de que el Ministerio de Educación pretende sacarse de la manga un FP de subtitulado y audiodescripción (que para una titulación medio decente que hay, ya se encargan ellos de cargársela). A continuación reproduzco la información sobre el tema, así como la forma de posicionarse contra esta iniciativa:
Hola a todos:
El Ministerio se está planteando formar a los subtituladores y audiodescriptores en una FP y, desde las universidades que impartimos ya esta formación, estamos recogiendo firmas en contra de esta iniciativa. Os mando el documento que hemos elaborado y, si os parece oportuno apoyarlo, únicamente necesito vuestro nombre completo y número de DNI. También os pido que lo difundáis, a ver si conseguimos que el MEC recapacite. Un saludo.
Ana Pereira
Su e-mail es anaperei@terra.es Podéis enviar vuestros datos allí y difundirlo todo lo que podáis.
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El 21 de abril durante la II Jornada CEPACC ciencia-empresa por la accesibilidad, Dña. Natividad Enjuto García, directora técnica del Real Patronato sobre Discapacidad, y Dña. Belén Ruiz Mezcua, directora del Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción (CESyA), dependiente del Real Patronato y gestionado por la Universidad Carlos III, expusieron que, dentro de las líneas de actuación del CESyA con respecto a la formación, se había comenzado un proceso de entrevistas con el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) en el que se contemplaba la posibilidad de crear sendas titulaciones de Formación Profesional de grado superior encargadas de la preparación de los subtituladores y los audiodescriptores. Los representantes de Facultades de Traducción e Interpretación presentes en dicha jornada les recordaron que, desde el ámbito de la traducción audiovisual, se ha venido siguiendo con atención las iniciativas en pro de la accesibilidad en los medios de comunicación, así como el progresivo aumento de horas de programas accesibles y se ha sabido ver la necesidad de formar traductores audiovisuales que incorporen a sus conocimientos el saber hacer accesibles los materiales con los que trabajan. De ahí que un buen número de universidades españolas ya hayan incluido, desde el curso académico 2004-2005, asignaturas de grado y cursos de postgrado y doctorado en subtitulado para sordos y audiodescripción para ciegos. Tras dicha jornada, el CESyA encargó un informe al Dr. Díaz Cintas sobre las competencias profesionales del subtitulador y el audiodescriptor y puso en marcha un grupo de trabajo sobre formación, cuyo objetivo es elaborar un informe que se enviará al MEC para que éste decida el ámbito de inscripción de los estudios de subtitulador y audiodescriptor. Las universidades, tras analizar la forma de trabajo que el CESyA proponía, comunicaron a éste que consideraban que la formación de estos profesionales debía inscribirse en el ámbito universitario, tal y como se desprendía del informe del Dr. Díaz-Cintas, con el que coinciden plenamente. Asimismo, en consonancia con esta firme creencia, añadieron que no les parecía apropiado trabajar sobre una plantilla emanada de la Subdirección General de Formación Profesional que se utiliza para definir el currículo de los ciclos formativos. Solicitaron que, si en el MEC todavía no había decidido dónde inscribir esa formación, se trabajase sobre la plantilla empleada para definir los estudios universitarios o que se confeccione una que no estuviese adscrita ni a unos ni a otros y que en ella se vaciase el informe arriba citado. Como respuesta, el CESyA añadió a los documentos de su plataforma el de las directrices para la elaboración de títulos de grado y postgrado del 21 de diciembre de 2006. El pasado 21 de mayo se reunió por primera vez el comité de redacción de este grupo de trabajo, presidido por Dña. Paloma Martínez Fernández, del CESyA, y al que, sorprendentemente, asistió como representante del MEC Dña. Consuelo Campos, coordinadora de FP de dicho ministerio, quien propuso inscribir la formación de los subtituladores y audiodescriptores en el ámbito de los estudios de FP manejando argumentos de tipo económico (un profesional de FP sale más barato que uno formado en la Universidad, hay que “ajustarse a la realidad del mercado” y no crear un súperprofesional que luego no pueda ser contratado por las empresas, éstas necesitan y contratarán a un profesional que pueda subtitular 15 películas al día y no uno que lo haga muy bien pero que sólo pueda subtitular una). Naturalmente, el representante de las universidades esgrimió los argumentos de calidad, trabajo profesional y respeto por los usuarios, ante lo cual, la representante del MEC concluyó que había que buscar un término medio “entre la calidad y la realidad”. Tras este intercambio de pareceres, se decidió que únicamente se discutirían las competencias estrictamente “técnicas” y que se dejaría todo lo demás para una futura reunión. También se estableció que no se discutiría sobre el nivel de la formación, porque eso era competencia del MEC, que sería el que analizaría las propuestas y decidiría si esa formación se podía alcanzar en un FP2 o en la Universidad. En la discusión de dichas competencias, se decidió que algunas propuestas de las universidades, como las relativas al nivel de competencia que
deben tener los futuros subtituladores y audiodescriptores en L1 y L2, se recogerían con posterioridad a la reunión. El representante de las universidades advirtió de los peligros de una pésima formación que haría imposible, entre otras cosas, la competencia con titulados de otros países, formados siguiendo criterios de calidad. Lamentablemente, parece que el factor económico tiene más peso que el factor calidad. Por todo lo expuesto anteriormente, no es de extrañar el malestar generado en el ámbito universitario por todo este proceso, puesto que en él cuentan con la experiencia docente en formación de subtituladores y audiodescriptores de calidad, así como con las
infraestructuras y medios adecuados. Los abajo relacionados exigen al MEC que considere a los expertos universitarios como interlocutores principales y de pleno derecho en lo que respecta a la formación en accesibilidad a los medios de comunicación y, lo que es más importante, que vele por una educación de calidad que asegure la igualdad de todos los ciudadanos en el acceso a los medios de comunicación, educación que ya se imparte en muchas facultades de traducción e interpretación.
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Más información sobre el tema aquí.
Un saludo.
Oliver Carreira
Como ya hablamos en dos artículos sobre la Traducción jurada y jurídica, me gustaría hablar sobre la Interpretación jurada. Para mí, una profesión muy interesante.
He decidido hablar sobre este tema porque, por razones de falta de profesores (hecho por desgracia común en mi querida universidad, entre otros motivos porque el mío es el segundo año que tenemos 5º de carrera), hemos tenido que cursas la asignatura Traducción ante los servicios públicos como un seminario de dos semanas. Para tal asignatura, ha tenido que venir una intérprete desde Málaga, intérprete jurada de la Audiencia Provincial de Málaga, francés e inglés. Y lo cierto es que, tras contarnos sus experiencias y un poco cómo se desarrolla la profesión, me quedé enamorada y si valgo para ello, me gustaría ser intérprete jurada.
La Interpretación jurada es más complicada que la traducción, pues es oral y sobre todo, inmediata. Con inmediata quiero decir que los jueces no se caracterizan por su paciencia, es normal si tenemos en cuenta que tienen varios juicios y no quieren perder el tiempo. Es una profesión delicada, NO PODEMOS INVENTAR NADA, si no estamos seguros de una cosa, es mejor obviarla, si es relevante, ya se volverá a sacar en algún momento. La terminología es difícil, pero una vez asimilada, sale automáticamente. Los cambios de registros son muy frecuentes, es obvio que un delincuente común no va a hablar igual que un juez o un abogado. Hay que tener sangre fría, pues un intérprete jurado no sólo trabaja en un tribunal, sino también en las ruedas de reconocimiento y en los reconocimientos médicos.
A mí me parece una profesión interesante, llena de emociones (buenas y malas), en las que no podemos involucrarnos. Hay que ser fiel al original, sin ponerse de parte de nadie (incluso si somos contratados por un agente privado).
Yo, si puedo, me gustaría dedicarme a eso.
Vanessa