Archive for the ‘empleo’ Category

¿Cuánto gana un traductor?

Martes, Diciembre 4th, 2007

vía El Semanal:

Piloto:15.580
Copiloto: 8.750
Presidente del Gobierno: 7.500
Notario: 5.558
Médico: 4.993
Juez: 4.600
Diputado: 4.500
Catedrático: 3.830
Auditor: 2.775

Obrero cualificado: 2.600
Abogado: 2.510
Ingeniero: 2.230
Marketing: 1.990
ATS: 1.890
Comercial: 1.840
Recursos humanos: 1.800
Internet: 1.680
Profesor de instituto: 1.670

Traductor, intérprete: 1.600
Camionero: 1.580
Empleado de banca: 1.520
Auxiliar de vuelo: 1.500
Funcionario: 1.477
Diseñador gráfico: 1.425
Relaciones públicas: 1.423
Soldador: 1.410
Albañil: 1.390

Cocinero: 1.335
Administrativo: 1.320
Contable: 1.200
Periodista: 1.190
Camarero: 1.166
Dependiente: 1.079
Teleoperador: 886
Pensionista: 843

¿Y vosotros, qué opináis?

Tradujob (V): Tarifas de traducción

Domingo, Diciembre 2nd, 2007

Una de las preguntas más comunes al comenzar a trabajar como traductor freelance es: “¿Qué tarifa debo aplicar por mi trabajo”. No se trata de una pregunta fácil de responder, pues depende de diferentes cuestiones, tales como su capacidad de trabajo, las combinaciones de lenguas en las que traduce, sus clientes, circunstancias personales, etc. Respecto a las tarifas de traducción, podemos distinguir dos posturas:

  • Por un lado, quien afirma que no se debe trabajar por debajo de una determinada tarifa mínima. Quienes trabajan por debajo de esta tarifa (por lo general traductores que acaban de iniciarse en el mercado laboral, y que creen que si aplican tarifas “normales” no encontrarán trabajo) afectan con esta práctica al resto de los traductores en activo, pues tienden a bajar la tarifa de mercado.
  • Por otro lado, quien afirma que cada traductor tiene derecho a cobrar lo que quiera por su trabajo, incluso cuando esta práctica afecte al resto de profesionales del mercado. Quienes defienden esta idea suelen ser traductores con poca experiencia, que tienen que pagar sus facturas a final de mes.

En mi opinión (y ya sabéis lo que dicen de estas: son como los culos, todo el mundo tiene una), mi actitud a la hora de fijar tarifas (y que conste que tengo muy poca experiencia en el tema laboral) sería una combinación de estas dos posturas. Por un lado, creo que rebajar precios por ser un traductor novato sólo sirve para joder al resto de tus compañeros. Si estás seguro de tu profesionalidad, no hay problema por fijar una tarifa de mercado estándar. Y si crees que aún hay aspectos de tu trabajo por pulir, lo mejor es emplear parte de tus ganancias en un revisor o en un profesional que se encargue de garantizar unos estándares de calidad mínimos.
También es cierto que el mercado de traductores es cada vez más amplio, y que en muchos casos, hay que amoldarse a precios que no nos gustan (porque en la vida real, a final de mes hay que pagar hipoteca, luz, agua, gas y tarjeta de socio del club Megatrix). Que aceptemos precios que no nos gusten no quiere decir que aceptemos cualquier precio (un día podemos aceptar un precio algo más bajo, y otro, fijar un precio algo más alto). En la medida de lo posible, hay que educar a nuestros clientes. En muchos casos, estos no van a entender todo lo que implica nuestro trabajo, por lo que debemos hacérselo entender, y dejarles claro que nuestra tarifa refleja plenamente todo el trabajo que hemos de realizar para proporcionar, no sólo una traducción, sino un producto lingüístico terminado y de calidad. Por tanto, fijar tarifas muy bajas sólo sirve (siempre en mi humilde opinión) para demostrar que nuestro trabajo no es tan bueno como debe ser.
Respecto a tarifas concretas de traducción, insisto en que cada profesional debe fijar cuanto debe cobrar por su trabajo. Hay varias formas de conocer los precios de mercado: consultar las tarifas de agencias de traducción, visitar foros y webs de traducción (una buena fuente de información son las asociaciones de traductores), contactar con compañeros con experiencia, hablar con antiguos profesores de la universidad, etc.
Basándome en varias fuentes de las que cito anteriormente, he elaborado la siguiente tabla de tarifas. Insisto en que se trata de un modelo subjetivo, y que va a depender de las circunstancias que ya he mencionado anteriormente (a veces vamos a aceptar una tarifa más baja, pero a cambio vamos a contar con un cliente que pague mejor; si trabajamos con clientes extranjeros vamos a cobrar más, etc.) Pero espero que os ayude si estáis en la tesitura de decidir cuanto vale vuestro trabajo:

  • Inglés y lenguas romances: Entre 4,5 c/palabra y 7,5 c/palabra
  • Alemán: Entre 5 c/palabra y 9 c/palabra
  • Ruso y griego: Entre 7 c/palabra y 11 c/palabra
  • Lenguas semíticas (e.g: árabe y hebreo), eslavas (e.g: rumano y búlgaro), orientales (e.g: chino y japonés) y otras: Se suelen fijar tarifas según la lengua concreta a traducir y el tipo de texto. Por lo general, a partir de 15 c/palabra en adelante

Como ya he dicho, estas tarifas son orientativas, y tienen que ser tenidas en cuenta junto a circunstancias como tipo de traducción (no es lo mismo una traducción literaria que una técnica especializada), dificultad, urgencia y, obviamente, cual es el cliente final.

Para más información sobre tarifas de traducción os recomiendo la visita de los siguientes enlaces:

Asimismo, os recomiendo que visitéis las webs de diferentes agencias de traducción, pues sus precios os pueden ayudar para fijar los vuestros.
Un saludo.
Oliver Carreira
PS: Mi especial agradecimiento a Eugenia Arrés, Elisa Calvo, Aída Martínez Gomez y Gomez, y Pablo Muñoz Sánchez por sacar tiempo de donde no lo hay para comentar este artículo :) .

Tradujob (IV): Freelancing – Cómo ser traductor autónomo [Segunda parte]

Lunes, Noviembre 12th, 2007

Previously, on Tradujob… ya vimos que, llegados a este punto, contamos con un cliente dispuesto a confiar el destino de sus textos en nuestras manos. El proyecto es rentable, dentro de nuestras posibilidades, y podemos terminarlo a tiempo ¿Manos a la obra?

No. Antes de pulsar una sola tecla debemos de hacernos cargo de nuestras obligaciones con el estado. Esto es, impuestos.
Los impuestos son como la gravedad: te topas con ellos vayas donde vayas, son progresivos, y no hay forma de escapar de ellos. En el caso en que nos estamos centrando (el de un trabajador autónomo), tenemos que cumplir nuestras obligaciones con dos administraciones: la Seguridad Social y la Agencia Tributaria (más conocida como nuestra amiga Hacienda). Los pasos a llevar a cabo son los siguientes:
Darnos de alta en el censo de actividades de Hacienda: para ello, hemos de presentar el impreso 036 que nos facilitarán en cualquier sucursal de la Agencia Tributaria. El alta en el censo de Hacienda no cuesta nada, y hemos de hacerla unos diez días antes de comenzar la actividad.
Darnos de alta como trabajadores por cuenta propia en la Seguridad Social: Con el resguardo del alta en el censo de Hacienda, y en un plazo máximo de 30 días a partir del alta en este, hemos de darnos de alta como autónomos en la Seguridad Social. Para ello, sólo hemos de solicitar el impreso correspondiente y listo. La cuota de autónomo (para menores de 30 años) es de aproximadamente 180 euros. A partir de esta edad asciende hasta los 250 euros. Asimismo, la cuota de autónomo depende de la base de cotización que elijamos (esto es, cuanto mayor es la cuota, mayores ingresos estamos aportando para nuestra futura jubilación). Durante los primeros años, lo que más conviene es elegir la cuota de cotización mínima, por la que tendremos que pagar los importes arriba mencionados.

Con estos trámites cumplidos, podemos llevar a cabo nuestra actividad legalmente y sin que Hacienda envíe a las fuerzas del orden a nuestro domicilio. Obviamente el alta, tanto en la Seguridad Social como en Hacienda, sólo hay que mantenerla mientras trabajemos. Si bien el alta en Hacienda no cuesta nada, en la Seguridad Social se paga por meses (si nos damos de alta por un plazo de un día, o de treinta, el importe es el mismo, por lo que hay que rentabilizar este pago). Para darnos de baja, sólo hay que solicitar los impresos a tal efecto (y presentarlos al menos seis días antes del fin de la actividad).
Facturación: Una vez terminado el proyecto y entregado a nuestro cliente, sólo queda presentar la factura a tal efecto. Existen muchos modelos de factura, aunque cualquiera de ellos debe incluir los siguientes datos:

  • Nuestro nombre completo, dirección y NIF (teléfono, email y fax son opcionales, aunque recomendables).
  • Nombre, dirección y CIF (si es una empresa) o NIF (si es un particular o un trabajador autónomo) de nuestro cliente.
  • Concepto a facturar, número de unidades y precio del concepto.
  • IVA e IRPF aplicados, y total de la factura.
  • Recomendable (aunque opcional): información de pago para el cliente.

La facturación puede parecer algo muy complejo, pero apenas presenta dificultades una vez nos familiarizamos con esta. Aquí os dejo un modelo de factura donde podéis ver la distribución de los diferentes elementos.
En la factura, hay que presentar especial atención a los valores de IVA e IRPF (son impuestos del estado, por lo que no hay lugar para el error). Por defecto, el valor del IVA es del 16%, y el del IRPF un 15%. Sin embargo, hay excepciones a estos porcentajes: En caso de traducciones literarias o de divulgación general (es decir, libros de lectura, como una novela o un libro de poesía) se está exento de IVA (sólo en el caso de que trabajemos exclusivamente con traducciones literarias; si hacemos tanto traducciones literarias como no literarias, es necesario prorretear el IVA de la factura, procedimiento para el cual os remito a una sucursal de Hacienda o a un asesor fiscal, pues es bastante complejo). Asimismo, si nos encontramos en los tres primeros años de actividad, el IRPF a aplicar es el 7%.
El IRPF es un impuesto a “restar” de nuestro total, ya que es un impuesto que el cliente recauda para Hacienda, de la misma forma que el IVA es un impuesto que se “suma” a la factura, pero que no nos quedamos (lo que sería un delito fiscal grave) sino que recaudamos para Hacienda a través de las liquidaciones trimestrales del IVA (punto que veremos a continuación).
Una vez emitida nuestra factura y enviada a nuestro cliente, este dispone por ley de hasta 90 días para pagarnos. A este respecto, es muy importante acordar con el cliente cuando nos va a pagar, pues si no lo hacemos, este podrá pagar hasta en un plazo de 3 meses.

Otros impuestos: Finalizada la actividad, y como ya hemos comentado anteriormente, hemos de darnos de baja tanto en Hacienda como en la Seguridad Social (sólo si no vamos a seguir trabajando). A pesar de darnos de baja, aún nos quedarían tres trámites más por realizar, todos ellos con Hacienda:

  • Declaración trimestral del IVA (impreso número 300): A través de este trámite pagamos a Hacienda el IVA que hemos recaudado de nuestro cliente. Hay cuatro al año, aunque nosotros sólo tendremos que hacer aquellas en las que hallamos tenido actividad económica (es decir, si trabajamos un mes, sólo tenemos que hacerla declaración trimestral correspondiente a ese mes, pero si trabajamos durante un año, hay que hacer las cuatro). Los plazos de las declaraciones trimestrales de IVA son los siguientes: 1 al 20 de Abril, 1 al 20 de Julio, 1 al 20 de Octubre y 1 al 20 de Enero. En la declaración trimestral del IVA es importante tener en cuenta que podemos desgravarnos el IVA de los gastos generados de nuestra actividad. Por ejemplo, si compramos un paquete de folios, un cartucho de tinta, un diccionario o similares, el IVA correspondiente a esos elementos puede restarse en nuestra liquidación trimestral. Supongamos que tenemos un diccionario de 50 euros, del cual 8 euros corresponden a IVA. Si tenemos que pagar un total de 160 euros en la liquidación trimestral, al desgravarnos esos 8 euros pagaríamos un total de 154.
  • Declaración anual del IVA: Similar a la anterior, se presenta al final del año fiscal.
  • Declaración de la Renta: Es obligatoria para todos los autónomos, aunque sus ingresos no superen el mínimo obligatorio. Sobre esta, el mejor consejo es pedir cita en Hacienda y que nos la hagan. Se realiza en Mayo.

Todo lo relacionado con impuestos y trámites con la administración puede parecer muy complejo. Sin embargo, una vez familiarizados con todo el proceso, este no es tan difícil. Ante la duda, dos consejos. En caso de duda, hay que acudir a la administración y preguntar, sin miedo de que la pregunta sea estúpida o rematadamente idiota. El trabajo de los funcionarios es informarnos sobre nuestras obligaciones, por lo que nuestro deber es crucificarlos a base de preguntas. En segundo lugar, si creemos que los trámites a realizar son muy complicados, siempre podemos recurrir a los servicios de un asesor fiscal. Aunque algunos lo consideren un gasto, es recomendable recurrir a sus servicios la primera vez que trabajemos. Una vez familiarizados con los trámites, podemos llevarlos a cabo nosotros mismos en la siguiente ocasión.

Esperamos que este artículo os guíe a la hora de iniciar vuestra actividad como autónomo. Recordad que toda esta información es válida a día de hoy (la del artículo). Los regímenes fiscales y los diferentes impuestos a pagar pueden ser modificados sin aviso previo, por lo que es muy recomendable que os informéis en las administraciones públicas correspondientes antes de dar el primer paso.

Saludos

Olli

 

Tradujob (III): Freelancing – Cómo ser traductor autónomo [Primera parte]

Lunes, Octubre 29th, 2007

Para aquellos que están cursando su último año de T&I, o que han terminado recientemente sus estudios, encontrar trabajo en una agencia de traducción puede resultar una labor prácticamente imposible. Entre otros muchos requisitos, la mayoría de las empresas dedicadas a los servicios lingüísticos exigen a los candidatos, como mínimo, un año de experiencia en el campo de la traducción (y en muchos casos esta cifra puede llegar a subir hasta los tres años). Una vez estemos en esta situación, vamos a encontrarnos en un círculo vicioso: no podremos encontrar trabajo por no contar con experiencia, pero tampoco podremos conseguir esta experiencia al no poder acceder al mundo laboral. Una de las opciones para conseguir esta preciada experiencia (existen muchas otras, como por ejemplo las prácticas en empresa o la traducción en ONGs) es crear nuestro propio puesto de trabajo. Es decir, convertirnos en traductores autónomos o freelance.

En general, la figura del autónomo se halla denostada en nuestro país. Y lo cierto es que no faltan razones: los impuestos que ha de pagar un autónomo, su relativa desprotección laboral (sobre todo si la comparamos con los beneficios sociales de los asalariados), la relativa mala fama de la que gozan en relación al pago (o mejor dicho, no pago) de impuestos al erario público, etc. Asimismo, en la propia profesión, los traductores freelance no suelen ser bien considerados, y no se considera un puesto con mucho glamour (sobre todo al compararlo con un puesto de project manager o de intérprete en un organismo internacional). Pero puesto que nuestros objetivos son mucho más prosaicos (pagar las facturas a final de mes), creo que podemos obviar este tipo de consideraciones y pasar a hablar de los entresijos de esta modalidad de trabajo.
En primer lugar ¿donde encontrar trabajo como autónomo? Los traductores freelance son trabajadores más flexibles que los asalariados (en general), lo que les permite optar a un mayor ámbito de opciones de trabajo. A continuación podemos ver algunos lugares a los que enviar nuestros CVs:

  • Agencias de traducción: Es la opción más obvia. Muchas de estas agencias sacan adelante el grueso de su trabajo empleando a personal autónomo (mientras que reservan a sus traductores asalariados para labores más específicas). La mayoría de estas empresas cuentan con sus propios formularios para el envío de currículums, e incluso nos permite indicar si optamos a una plaza interna o queremos colaborar como freelance.
  • Editoriales: Hay una gran cantidad de materiales que necesitan ser traducidos constantemente en este ámbito: literatura, manuales, guías, etc.
  • Grandes empresas: Muchas grandes empresas no cuentan con un departamento de traducción específico (y otras, aunque sí lo poseen, tienen demasiado material para traducir). Aunque parezca una locura, podemos probar suerte en Telefónica, Banco Santander, Metrovacesa y similares.

Tras enviar unos cientos de currículums, las leyes de la probabilidad nos dicen que podremos conseguir algún proyecto. Al trabajar como autónomos es muy importante tener en cuenta que todos los encargos que nos hagan deben ejecutarse con la máxima calidad, puesto que esta va a ser nuestra mejor tarjeta de visita. Asimismo, un trabajo bien hecho puede suponer el principio de una productiva (y rentable) relación con un cliente, lo que nos permitirá conseguir cierta autonomía financiera (y en último lugar, poder pagar las facturas).
Si vamos a trabajar como autónomos, antes de aceptar un proyecto debemos de tener en cuenta una serie de aspectos:

  • Extensión: No es lo mismo traducir un contrato de diez páginas que un libro de 500. Debemos tener en cuenta que un proyecto de gran envergadura limitará nuestras posibilidades de aceptar otros proyectos. Por otro lado, puede que si sólo aceptamos pequeños encargos no podamos obtener un beneficio económico neto.
  • Plazos: Antes de firmar un contrato o de comprometernos con un cliente, debemos de ser realistas: ¿Podemos hacer lo que nos proponemos en el plazo dado? Como afirma la ley de Murphy, a la hora de planificar cualquier proyecto debemos calcular su duración, y a continuación sumarle la mitad de esta para obtener una estimación realista. Si creemos que vamos a emplear 60 horas en un proyecto, calculemos mejor 90, pues hay que tener en cuenta imponderables como que se vaya la luz, explote una tubería en casa, un fallo informático, una gripe, la muerte de una mascota, o cualquier circunstancia que, por inconcebible nos parezca, tiende a suceder cuando hay una fecha límite de por medio.
  • Rentabilidad: La traducción como actividad puede ser muy hermosa, pero si esto no se traduce en un estómago lleno, facturas pagadas y dinero para viajar, lo mejor será que nos dediquemos a otra cosa. El concepto de rentabilidad es muy amplio, y en él hemos de incluir no sólo cuanto dinero vamos a ganar, sino también cuanto dinero vamos a ganar por hora por un proyecto en concreto, cuales son nuestros gastos, cuanto dinero de nuestras ganancias va a ir dirigido a impuestos, cuando recibiremos el pago del cliente (la ley permite el pago hasta a 90 días), etc.

Si hemos llegado a este punto, en el cual contamos con uno o varios clientes que han decidido confiar en nuestros servicios, y que nos ofrecen varios encargos que resultan atractivos, ha llegado el momento de cumplir con los trámites que nos exige la administración para poder desempeñar nuestra actividad de forma legal.
Sobre nuestras “amigas”, la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, así como sobre el arte de la facturación, hablaremos en la próxima entrega de Tradujob, en la segunda parte de este artículo.
Un saludo
Olli Carreira

Tradujob (II): Docencia – como ser profesor

Lunes, Octubre 15th, 2007

Si bien la semana pasada comentamos que hoy hablaríamos sobre el trabajo de traductor asalariado, ante el interés de muchos de vosotros en la docencia vamos a hablar en primer lugar de este perfil.

Si queremos trabajar como profesores tras terminar la licenciatura de T&I, tenemos dos opciones*: podemos trabajar como profesores en el Cuerpo de Profesores de Educación Secundaria (entre los que se incluyen las enseñanzas de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Ciclos formativos) o profesores del Cuerpo Docente Universitario (contratados o titulares).
En primer lugar, para trabajar como profesor de Secundaria es necesario, además de haber terminado la licenciatura, obtener el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP). El CAP tiene una duración de aproximadamente seis meses. Es principalmente una enseñanza de carácter teórico, aunque para completarlo es necesario impartir algunas horas de clase en un centro educativo, por lo general un instituto.
Aunque en principio el CAP continuará siendo válido hasta el curso 2008/2009, la puesta en marcha del Sistema Europeo de Educación Superior (la tan repetida reforma de Bolonia) va a cambiar esto. El Ministerio de Educación y Ciencia ha anunciado que, una vez en vigor el nuevo sistema, será necesario superar un Master específico en educación y pedagogía, cuya duración equivaldrá a 60 créditos ECTS (un curso lectivo). Este master presentará, como principal novedad frente al CAP, un mayor énfasis en el dominio de idiomas (al menos un nivel B1 en la lengua elegida) y un mayor porcentaje de enseñanzas prácticas dentro de la formación pedagógica.

En cualquier caso, superado el requisito de formación pedagógica (bien en forma de CAP o de Master), las opciones laborales son trabajar para centros privados o para la administración pública:

  • En los centros privados se suele ganar entre 12.000 y 15.000 euros brutos al año más pagas. Se suele trabajar más horas que en los centros públicos, y la estabilidad laboral es menor, pues los contratos suelen ser de tipo indefinido o de duración determinada (por ejemplo, por un curso escolar). Como ventaja, no es necesario superar una oposición para trabajar como profesor, sino simplemente cumplir los requisitos que el centro establezca y superar la entrevista laboral.
  • En los centros públicos se suele ganar entre 21.600 y 36.000 euros brutos al año más pagas. Se trabaja menos horas que en un centro privado, la estabilidad laboral es mayor (una vez obtenida la plaza, esta es de por vida, a menos que se asesine a un alumno o algo por el estilo), e incluye un gran número de bonificaciones como trienios, condiciones especiales como funcionario, formación específica, etc. Sin embargo, para trabajar como profesor en un centro público es necesario superar una oposición, ya de por sí dura, y a la que se presenta un gran número de personas. Por lo general, para obtener plaza como profesor es necesario presentarse varias veces a las oposiciones. Mientras tanto se suele trabajar como interino (alguien que no ha conseguido plaza en una oposición, pero que ha aprobado estas; se le suele llamar para sustituciones o para cubrir plazas durante breves períodos de tiempo). Asimismo, al obtener la plaza, el profesor puede ser asignado al destino que sea dentro de la zona en la que se presente (por ejemplo, un profesor que se presenta a las oposiciones en Andalucía, puede ser enviado a cualquier localidad, desde una capital de provincia hasta una aldea de 1500 personas). Con el tiempo, el profesor gana puntos y puede pedir traslado a la localidad que desee.

Si lo que os interesa es ser profesor universitario, el proceso y las categorías laborales son algo más complejas. En primer lugar, para poder trabajar como docente universitario es necesario obtener el doctorado. Para ello, hay que seguir un programa de doctorado (cada universidad oferta diferentes opciones de doctorado, aquí podéis ver un ejemplo), con el cual se obtiene el Diploma de Estudios Avanzados (DEA), también conocido como suficiencia investigadora. Tras obtener el DEA, se lleva a cabo una etapa de investigación cuya duración dependerá del tema y la tesis en cuestión, tras cuya lectura se obtiene el título de doctor.
Una vez en posesión de este título, las diferentes categorías de docencia a las que se puede acceder, de forma muy resumida e incluyendo las de más interés, son las siguientes:

  • Profesor ayudante: Contratado por la universidad, por un período no superior a los cuatro años. Puede dar clase sin ser doctor (pero debe ser alumno de doctorado). Remuneración a tiempo completo: Alrededor de 15000 € brutos/año**
  • Profesor ayudante doctor: Contratado por la universidad, por un periodo no superior a los cuatro años. Debe ser doctor, y no haber tenido relación contractual con la universidad que le contrata en los dos años anteriores (esto también incluye becas de investigación y similares). Remuneración a tiempo completo: Alrededor de 18.000 € brutos/año**
  • Profesor asociado: Contratado por la universidad a través de un contrato de duración determinada o vía contrato indefinido. Debe ser doctor. Remuneración a tiempo completo: Entre 14.000 y 22.000 € brutos/año**
  • Profesor titular: Es miembro del cuerpo docente de la universidad. Es decir, ha superado una oposición y por tanto es funcionario. Existen varias categorías, siendo la más alta la de catedrático. Remuneración a tiempo completo (variará en base a la experiencia del docente, sus méritos y el número de años trabajados): Entre 24.000 y 30.000 € brutos/año**

Con esto, concluiríamos lo que es un breve resumen sobre todo lo que debéis saber si queréis dedicaros a la docencia, bien en secundaria o en docencia. El proceso para conseguir una plaza es mucho más complejo (hay que tener en cuenta muchos más factores que la preparación y la remuneración). Una búsqueda en Google o consultar a un asesor laboral os dará mucha más información al respecto si lo que pretendéis es dedicaros a enseñar a los demás. En cualquier caso, si tenéis alguna duda, contactad con nosotros e intentaremos ayudaros.Saludos

Olli

*En el artículo anterior indiqué en un comentario que siendo licenciado se podía dar clase en primaria. Esto no es correcto, pues sólo se puede dar clase en primaria estudiando magisterio.
**Existe muy poca información sobre las categorías de docencia universitaria y su remuneración en la red. Para hacer este resumen nos hemos basado en la información suministrada por la sección sindical de CC.OO de la Universidad Miguel Hernández, del año 2007.

¿Y ahora qué?

Martes, Octubre 9th, 2007

¿Y ahora qué? Esta es la pregunta que nos hacemos muchos al acabar la carrera. En junio aprobé todas las asignaturas de TeI y me echaron al mundo real, con una vaga idea de lo que teníamos que hacer. Sinceramente, no tengo ni idea de lo que tenemos que hacer. Os explicaré mi caso, que no es el caso de todo el mundo, por suerte.

Envié currículos a unas cuantas agencias. Ni una me contestó. En infojobs.net me inscribí en varias ofertas. No me contestaron. Esto en cuanto a traducción, porque después me inscribí en otras ofertas que no tenían nada que ver y nothing de nothing. En el caso de traducción, siempre piden entre un año o tres de experiencia, mínimo. ¿Cómo la vamos a conseguir si nadie nos la da? Yo siempre pienso que habrá una alma caritativa que nos coja, de hecho, conozco a mucha gente que trabaja desde antes de acabar la carrera. Entonces ahí es donde me pierdo y me deprimo. ¿Qué es lo que hago mal? No sé.

Para coger experiencia, me hice voluntaria para una ONG que apadrina niños en varios países del mundo. Por desgracia, sólo traduzco del inglés al castellano, lo que es radicalmente opuesto a lo que estudié durante 5 años (francés-gallego). Pero es lo que hay. No es remunerado, pero voy acumulando un poco experiencia.

Por otra parte acabo de comenzar el CAP. No es que dar clase me entusiasme, pero ya sabéis “hazlo que el año que viene lo pasan a dos años”, es lo mismo que se dice desde hace millones de años. Siempre existe la posibilidad de dar clase mientras no encuentro nada en TeI. De hecho, durante el verano he dado clases particulares para poder irme una semanita a Canarias (desde aquí os recomiendo ir a Gran Canaria, jejeje J).

Lo cierto es que ahora busco más que nunca un curro por las mañanas para poder compaginarlo con mis estudios. Me gustaría mucho encontrarlo, porque, a mí, no me mola nada vivir de mis padres. No sé a vosostros…

Vanessa (en el paro…)

Tradujob (I): Introducción y perfiles profesionales

Domingo, Octubre 7th, 2007

Bienvenidos a Tradujob. En esta nueva sección vamos a tratar sobre todo lo relacionado con traducción y empleo. Es decir, hablaremos sobre cuestiones de interés como donde buscar trabajo, como hacer una factura, cuales son los mejores cursos y masters a la hora de complementar nuestro CV, etc.

Vamos a organizar esta sección en torno a cinco áreas principales:

  • Perfiles profesionales: ¿Qué trabajos puede desempeñar un licenciado en T&I? Porque no sólo de traducir e interpretar vive el hombre. Hay muchas otras opciones a las que recurrir si es necesario. Hablaremos de ellas hoy.
  • Modalidades de trabajo: A la hora de desempeñar nuestra actividad podemos optar por trabajar para una empresa (asalariado), por cuenta propia (autónomo o freelance) o crear nuestra empresa (emprendedor). Hablaremos sobre diferentes cuestiones de cada una de estas modalidades.
  • Formación: En muchos casos, la licenciatura no es la llave mágica para encontrar empleo, y será necesario formarnos en otros campos de experiencia para mejorar nuestra competitividad y nuestro valor como activo laboral.
  • Becas y subvenciones: Comentaremos las ayudas públicas y privadas de mayor interés.
  • Trabajar en instituciones internacionales: Por último, comentaremos brevemente cuales son los cauces de acceso para trabajar como traductores / intérpretes en organizaciones como Naciones Unidas, la Unión Europea, etc.

Hoy vamos a comenzar hablando de los diferentes perfiles profesionales. Un perfil profesional es, básicamente, una opción de trabajo. Por ejemplo, para un electricista, los perfiles profesionales podrían ser técnico a domicilio, instalador o experto en líneas de alta tensión. Para los que estudiamos T&I, podemos distinguir seis perfiles básicos:

  • Traducción: Obviamente, un licenciado en T&I puede dedicarse a la traducción. Sin embargo, los traductores no se dedican a traducir de todo, sino que se especializan en algún campo concreto. A día de hoy, existen cuatro campos principales de especialización: traducción científico-técnica, económico-jurídica, literaria y audiovisual (incluyendo el doblaje).
  • Interpretación: La interpretación es otra de las opciones obvias para un licenciado en T&I. Sin embargo, a diferencia de la traducción, la interpretación no suele desempeñarse con tan sólo la licenciatura, sino que precisa de especialización (por lo general vía postgrado). Si bien la interpretación es un actividad muy bien remunerada, precisa de una capacidad y formación muy superior a la media. Asimismo, es una actividad muy estresante, para la que no todos están preparados.
  • Comercio exterior: Las instituciones dedicadas a las actividades de comercio exterior prefieren, en los últimos años, formar a traductores e intérpretes en conocimientos económicos y de comercio, que el proceso inverso con economistas en idiomas. Esto se debe a que la formación de los traductores suele dotarlos con habilidades muy útiles a la hora de manejarse en diferentes entornos y culturas (habilidades que, para un economista, van a ser más difíciles de adquirir).
  • Docencia: Al igual que cualquier otro licenciado, un traductor e intérprete puede dedicarse a dar clase en Secundaria tras obtener el CAP, o bien en la universidad tras obtener el doctorado.
  • Industria aeroportuaria: El trabajo para el que se prepara a los traductores e intérpretes implica la capacidad de gestionar grandes cantidades de trabajo, bajo presión y en poco tiempo. Estas capacidades, unidas a un manejo excelente del Inglés, son las requeridas para desempeñar el puesto de controlador aéreo en una torre de control, y en menor medida, para trabajar como personal de tierra.
  • Mediación cultural: El dominio de varios idiomas y el multiculturalismo son de nuevo capacidades muy valoradas. En el área de la diplomacia, son básicas, por los que una opción de interés para los licenciados en T&I sería seguir la carrera diplomática (aunque a este respecto, creo que no es necesario insistir en la dificultad y dureza de esta opción).

Estos serían los seis perfiles laborales básicos para un licenciado en T&I. Obviamente no son todos los que hay, aunque sí los más importantes.
En la próxima entrega de Tradujob hablaremos sobre cómo buscar trabajo (como asalariado).Un saludo

Olli

Como ser traductor en el extranjero

Miércoles, Mayo 23rd, 2007

Existe un dicho muy conocido en nuestra lengua que dice que la curiosidad mató al gato. Si esto fuera realmente así, pobres nosotros, los estudiantes y los traductores, pues se suele decir, tanto de los primeros como de los segundos que somos personas bastante curiosillas. Yo creo que más que curiosidad o interés, lo que nos pasa es que nos puede nuestra hambre y ansías por aprender y por ser cada vez mejores en nuestro trabajo o en nuestros estudios (aunque, en definitiva, esto también es una forma de curiosidad).

Antes de desviarme demasiado del tema de este artículo de hoy, y para así enlazar con el mismo, he de aclarar que como estudiante y como futura traductora, al igual que como cualquiera de los que estáis ahí leyendo esto ahora, a menudo rondan por mi cabeza enormes interrogantes acerca de la titulación y sobre todo de la profesión.

Al ser esta nuestra, una profesión con miras tan internacionales, me he preguntado en más de una ocasión cómo sería estudiar T&I en el extranjero. Por este motivo cada vez que he tenido la oportunidad de preguntar a un estudiante de fuera por la cuestión lo he hecho obteniendo casi siempre la misma respuesta: no existe una titulación denominada Traducción e Interpretación, como sí ocurre, por el contrario, con otras como Medicina o Ingeniería mecánica por nombrar algunas.

Bien es cierto que no he preguntado a muchos, dos alemanes y una francesa, pero quizás sus respuestas hayan sido suficientes cómo para abrir mis ojos y comprobar que de Pirineos para arriba T&I nada tiene que ver con lo que es en nuestro país.

No obstante, aunque no se puede decir que exista una titulación equivalente en la que se forme al alumnado exclusivamente para traducir o interpretar, en países como Francia, Alemania o Reino Unido se pueden cursar estudios universitarios relacionados con el aprendizaje de idiomas que, además, permiten el acceso a cursos de postgrado y masters donde sí se puede proporcionar la especialización en T&I.
Estos estudios o degrees suelen denominarse Lenguas Modernas o Modern Languages, al menos en el caso de Reino Unido del que, aunque indirecta, alguna experiencia y conocimiento tengo.

En este último caso, por ejemplo, se hallan las Escuelas de Lenguas Modernas de Oxford o Cambridge, cuyos planes de estudio contemplé maravillada hace un año cuando alguno de los chicos del instituto en el que colaboraba como auxiliar de conversación pedía información a sus profesores, al mismo tiempo que yo, desde mi sitio, los envidiaba por la oportunidad y suerte que iban a tener al poder acceder a semejantes titulaciones.

Dejando a un lado el peculiar sistema de estudio de Oxford o Cambridge, por lo general, estas titulaciones se caracterizan por estar compuestas por 4 cursos en los que el estudiante, a pesar de tener la oportunidad de escoger como mínimo 2 idiomas, se especializa en uno sobre todo (podríamos equipararlo a nuestra Lengua B) del que estudia no sólo la lengua, sino también la cultura, la historia, la geografía etc., de los países de ese habla. En este sentido se asemeja bastante a nuestras filologías. El caso es que, en muchas Universidades como la de Birmingham ofertan además al estudiante cursos o seminarios sobre asuntos muy diversos relacionados con el idioma y otras áreas como los negocios, que permiten en muchas ocasiones ayudar al alumno a comenzar a especializarse en un área determinada que luego concluirá con un estudio superior posterior.

Otra característica significativa que me gustaría destacar, sobre todo en relación con nuestra titulación, es que uno de sus años, normalmente el tercero o el cuarto, es obligatorio hacerlo en un país de la lengua estudiada, ya sea estudiando, ya sea trabajando como Auxiliar de conversación, lo cual, personalmente, me parece una decisión muy acertada que debería comenzar a prodigarse por estos lares.

La diferencia fundamental con nuestra carrera es que no proporciona un conocimiento técnico ni especializado concreto, es decir, la titulación por sí misma no prepara, por lo general, al alumnado para ser profesor o ser traductor por ejemplo, esto se consigue después con un PGCE (algo parecido a nuestro CAP) o un master en traducción e interpretación que suele haber en alguna que otra Universidad; aunque por la experiencia que tengo, la mayoría se decanta la docencia.

Para nada intento resaltar los defectos de nuestra titulación o de nuestro sistema universitario hablando de las maravillas del sistema inglés porque allí para nada es oro todo lo que reluce. Mi única intención con este artículo era mostrar como en Europa, el estudio de las lenguas en el panorama universitario poco tiene que ver con el nuestro y que para ser traductor en países como Reino Unido, uno necesita antes estudiar un degree general y después especializarse en su campo mediante un curso de postgrado o incluso, si tiene la suerte comenzando a trabajar en el campo, aunque esto último, no es muy frecuente.

Un saludo, y ¡suerte en los exámenes!
Inmaculada Prieto