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Tradujob (IV): Freelancing – Cómo ser traductor autónomo [Segunda parte]

Lunes, Noviembre 12th, 2007

Previously, on Tradujob… ya vimos que, llegados a este punto, contamos con un cliente dispuesto a confiar el destino de sus textos en nuestras manos. El proyecto es rentable, dentro de nuestras posibilidades, y podemos terminarlo a tiempo ¿Manos a la obra?

No. Antes de pulsar una sola tecla debemos de hacernos cargo de nuestras obligaciones con el estado. Esto es, impuestos.
Los impuestos son como la gravedad: te topas con ellos vayas donde vayas, son progresivos, y no hay forma de escapar de ellos. En el caso en que nos estamos centrando (el de un trabajador autónomo), tenemos que cumplir nuestras obligaciones con dos administraciones: la Seguridad Social y la Agencia Tributaria (más conocida como nuestra amiga Hacienda). Los pasos a llevar a cabo son los siguientes:
Darnos de alta en el censo de actividades de Hacienda: para ello, hemos de presentar el impreso 036 que nos facilitarán en cualquier sucursal de la Agencia Tributaria. El alta en el censo de Hacienda no cuesta nada, y hemos de hacerla unos diez días antes de comenzar la actividad.
Darnos de alta como trabajadores por cuenta propia en la Seguridad Social: Con el resguardo del alta en el censo de Hacienda, y en un plazo máximo de 30 días a partir del alta en este, hemos de darnos de alta como autónomos en la Seguridad Social. Para ello, sólo hemos de solicitar el impreso correspondiente y listo. La cuota de autónomo (para menores de 30 años) es de aproximadamente 180 euros. A partir de esta edad asciende hasta los 250 euros. Asimismo, la cuota de autónomo depende de la base de cotización que elijamos (esto es, cuanto mayor es la cuota, mayores ingresos estamos aportando para nuestra futura jubilación). Durante los primeros años, lo que más conviene es elegir la cuota de cotización mínima, por la que tendremos que pagar los importes arriba mencionados.

Con estos trámites cumplidos, podemos llevar a cabo nuestra actividad legalmente y sin que Hacienda envíe a las fuerzas del orden a nuestro domicilio. Obviamente el alta, tanto en la Seguridad Social como en Hacienda, sólo hay que mantenerla mientras trabajemos. Si bien el alta en Hacienda no cuesta nada, en la Seguridad Social se paga por meses (si nos damos de alta por un plazo de un día, o de treinta, el importe es el mismo, por lo que hay que rentabilizar este pago). Para darnos de baja, sólo hay que solicitar los impresos a tal efecto (y presentarlos al menos seis días antes del fin de la actividad).
Facturación: Una vez terminado el proyecto y entregado a nuestro cliente, sólo queda presentar la factura a tal efecto. Existen muchos modelos de factura, aunque cualquiera de ellos debe incluir los siguientes datos:

  • Nuestro nombre completo, dirección y NIF (teléfono, email y fax son opcionales, aunque recomendables).
  • Nombre, dirección y CIF (si es una empresa) o NIF (si es un particular o un trabajador autónomo) de nuestro cliente.
  • Concepto a facturar, número de unidades y precio del concepto.
  • IVA e IRPF aplicados, y total de la factura.
  • Recomendable (aunque opcional): información de pago para el cliente.

La facturación puede parecer algo muy complejo, pero apenas presenta dificultades una vez nos familiarizamos con esta. Aquí os dejo un modelo de factura donde podéis ver la distribución de los diferentes elementos.
En la factura, hay que presentar especial atención a los valores de IVA e IRPF (son impuestos del estado, por lo que no hay lugar para el error). Por defecto, el valor del IVA es del 16%, y el del IRPF un 15%. Sin embargo, hay excepciones a estos porcentajes: En caso de traducciones literarias o de divulgación general (es decir, libros de lectura, como una novela o un libro de poesía) se está exento de IVA (sólo en el caso de que trabajemos exclusivamente con traducciones literarias; si hacemos tanto traducciones literarias como no literarias, es necesario prorretear el IVA de la factura, procedimiento para el cual os remito a una sucursal de Hacienda o a un asesor fiscal, pues es bastante complejo). Asimismo, si nos encontramos en los tres primeros años de actividad, el IRPF a aplicar es el 7%.
El IRPF es un impuesto a “restar” de nuestro total, ya que es un impuesto que el cliente recauda para Hacienda, de la misma forma que el IVA es un impuesto que se “suma” a la factura, pero que no nos quedamos (lo que sería un delito fiscal grave) sino que recaudamos para Hacienda a través de las liquidaciones trimestrales del IVA (punto que veremos a continuación).
Una vez emitida nuestra factura y enviada a nuestro cliente, este dispone por ley de hasta 90 días para pagarnos. A este respecto, es muy importante acordar con el cliente cuando nos va a pagar, pues si no lo hacemos, este podrá pagar hasta en un plazo de 3 meses.

Otros impuestos: Finalizada la actividad, y como ya hemos comentado anteriormente, hemos de darnos de baja tanto en Hacienda como en la Seguridad Social (sólo si no vamos a seguir trabajando). A pesar de darnos de baja, aún nos quedarían tres trámites más por realizar, todos ellos con Hacienda:

  • Declaración trimestral del IVA (impreso número 300): A través de este trámite pagamos a Hacienda el IVA que hemos recaudado de nuestro cliente. Hay cuatro al año, aunque nosotros sólo tendremos que hacer aquellas en las que hallamos tenido actividad económica (es decir, si trabajamos un mes, sólo tenemos que hacerla declaración trimestral correspondiente a ese mes, pero si trabajamos durante un año, hay que hacer las cuatro). Los plazos de las declaraciones trimestrales de IVA son los siguientes: 1 al 20 de Abril, 1 al 20 de Julio, 1 al 20 de Octubre y 1 al 20 de Enero. En la declaración trimestral del IVA es importante tener en cuenta que podemos desgravarnos el IVA de los gastos generados de nuestra actividad. Por ejemplo, si compramos un paquete de folios, un cartucho de tinta, un diccionario o similares, el IVA correspondiente a esos elementos puede restarse en nuestra liquidación trimestral. Supongamos que tenemos un diccionario de 50 euros, del cual 8 euros corresponden a IVA. Si tenemos que pagar un total de 160 euros en la liquidación trimestral, al desgravarnos esos 8 euros pagaríamos un total de 154.
  • Declaración anual del IVA: Similar a la anterior, se presenta al final del año fiscal.
  • Declaración de la Renta: Es obligatoria para todos los autónomos, aunque sus ingresos no superen el mínimo obligatorio. Sobre esta, el mejor consejo es pedir cita en Hacienda y que nos la hagan. Se realiza en Mayo.

Todo lo relacionado con impuestos y trámites con la administración puede parecer muy complejo. Sin embargo, una vez familiarizados con todo el proceso, este no es tan difícil. Ante la duda, dos consejos. En caso de duda, hay que acudir a la administración y preguntar, sin miedo de que la pregunta sea estúpida o rematadamente idiota. El trabajo de los funcionarios es informarnos sobre nuestras obligaciones, por lo que nuestro deber es crucificarlos a base de preguntas. En segundo lugar, si creemos que los trámites a realizar son muy complicados, siempre podemos recurrir a los servicios de un asesor fiscal. Aunque algunos lo consideren un gasto, es recomendable recurrir a sus servicios la primera vez que trabajemos. Una vez familiarizados con los trámites, podemos llevarlos a cabo nosotros mismos en la siguiente ocasión.

Esperamos que este artículo os guíe a la hora de iniciar vuestra actividad como autónomo. Recordad que toda esta información es válida a día de hoy (la del artículo). Los regímenes fiscales y los diferentes impuestos a pagar pueden ser modificados sin aviso previo, por lo que es muy recomendable que os informéis en las administraciones públicas correspondientes antes de dar el primer paso.

Saludos

Olli

 

Dichosa matrícula…

Jueves, Noviembre 8th, 2007

Ahora que he acabado la carrera, miro hacia atrás y me río de algunas cosas que antes no me hacían gracia, o simplemente sigo amargada por cosas que en su día también me tocaron las narices.En artículos anteriores ya hemos hablado y requetehablado de lo mal que nos llevamos unos alumnos con otros, por eso no lo voy a mencionar, además pasa en las mejores familias. Me gustaría hablar, en los artículos que voy a publicar, de los problemas que me he encontrado a lo largo de la carrera y que todos hemos vivido alguna vez (bueno, fue una idea de Oliver, ese pequeño gran hombre). Espero hablar de problemas como las faltas de los profesores, las disputas entre ellos o, como es el caso en este artículo, sobre la matrícula.

Es necesario distinguir entre la primera matrícula y las demás (da igual cuántas hayamos echo a lo largo de la carrera, todas son parecidas). La primera vez que nos matriculamos y vemos ese papel (en mi caso naranja con casillas a rellenar, nada de cruces o puntos, hay que pintarlas como si fuéramos niños) nos preguntamos llenos de odio y miedo ¿por qué demonios no hay una asignatura en 2º de bachillerato sobre el arte de cubrir la matrícula universitaria? Si lo pensáis bien, se parece a la del selectivo, así que sería una asignatura rentable, de la que todos aprenderíamos algo. Que si números por aquí, letras por allí, mirar al dorso si has puesto bien la profesión del padre… ¿Autónomo? ¿Empresario? Pero la gran innovación es lo de AMA DE CASA. Personalmente, me encanta. Es una profesión por fin reconocida. Ese es otro tema. Yo tuve la suerte de tener a una amiga que ya se había matriculado en la uni, así que me ayudó mucho, me salvó la vida, para qué negarlo. En otras ocasiones, yo fui la que salvó la vida de otros estudiantes. Seguro que os pasó a todos.

Las demás matrículas se podrían dividir entre otras muchas categorías, al fin y al cabo cada matrícula es una odisea. Llamar para reservar un día y una hora para matricularse (?!?), y luego, el día esperado y ansiado, hacer cola para matricularte y descubrir que la materia de libre elección que tanto deseabas coger, bien porque es fácil aprobar, bien simplemente porque te gusta, está llena y no hay más hueco. Te acuerdas de los muertos de todos los funcionarios de la universidad.

-Es que no he escogido otra materia -dices inocente, cabreado y nervioso.

-Pues decide y ponte a la cola otra vez.

«************» Eso es lo que pensamos todos, no lo neguéis.

Vuelta atrás y mirar qué clase nos coincide mejor para no tener tres en la misma hora y el mismo día y que, además, nos guste mínimamente. Así acabamos por coger cosas como literaturas de los terceros idiomas, o historia de tal país, o tal sitio, o tal cosa, o economía aplicada a no sé qué… En fin, materias que en nuestro sano juicio no cogeríamos ni de guasa. Pero allí estamos, con estudiantes de otras carreras, y no siempre de filología, que al fin y al cabo es la que más se aproxima a la nuestra.

El que no ha pasado por todo esto, no ha estudiado en la universidad, nunca, por lo menos no en la pública de nuestro tiempo. Es una odisea que todos vivimos, pero finalmente, igual que Odiseo (Ulises para los romanos), llegamos a casa, aunque lleguemos y nos encontremos, al igual que él, con sorpresas desagradables, sólo tenemos que preparar el arco y acabar con los problemas, aunque a veces sea difícil porque la materia que nos hemos visto a escoger es una ******.

Acceso a las nuevas tecnologías

Lunes, Noviembre 5th, 2007

Otro de los aspectos que me llevan a pensar que España hace mucho que perdió la carrera por entrar en Europa es el relacionado con el acceso a las nuevas tecnologías. No estoy pidiendo wi-fi en medio de la Gran Vía, ni teléfonos futuristas a precios asequibles. Seamos realistas, para eso aún queda mucho. Lo que estoy pidiendo es sencillamente ordenadores que funcionen.

De los once meses que estuve de Erasmus, no hubo un solo día en el que tuviera que esperar para encontrar un ordenador vacío. Con una planta entera llena de salas de ordenadores es difícil tener que esperar. Pero no sólo eso, en un país en el que los estudiantes reciben ayudas para acceder a las nuevas tecnologías, en donde el uso de los portátiles en clase se ha convertido en imprescindible, todo el mundo tiene su propio ordenador, por lo que las aulas de informática pueden resultar incluso innecesarias. Yo tenía portátil en casa, más bien, tenía una especie de armatoste que hacía las veces de procesador de textos, porque la verdad, no daba para mucho más. ¿Cómo iba a llevar yo a la uni mi reliquia, y ponerla al lado de los nuevos Macs, tan blanquitos y brillantes? Estaba condenada a recluirme en las salas de ordenadores. Dicho así puede parecer que lo pasaba mal al tener que usar un PC y no poder usar mi portátil, pero no es así. No sólo había una planta entera llena de salas de ordenadores, sino que estos ordenadores ¡funcionaban! Además, no eran los ordenadores que iban sobrando de otras facultades, ¡qué va!, eran ordenadores nuevos, con pantalla plana, cascos, la versión de Windows más reciente…en definitiva, el ordenador soñado. ¡Y todo esto sin tener que atar el ratón para que nadie se lo lleve!

En todas estas salas había una impresora, que, como ya os podéis imaginar, también funcionaba. No sólo es que funcionara si no que no tenías que llevarte tus folios, ni tenías a nadie cancelando tus impresiones para que salieran las suyas primero. Llegados a este punto he de reconocer que mi emoción en los primeros días era tal, que me ponía a imprimir toda clase de documentos, que, por supuesto, a la hora de hacer las maletas, acabaron en la basura.

A estas alturas ya estaréis todos muriéndoos de la envidia, pero lo mejor aún está por llegar. ¿Os imagináis una uni en la que Trados estuviera instalado en todos los ordenadores y todo el mundo tuviera acceso a ellos? Sí, queridos amigos, esta uni existe, no me lo invento. No os podéis imaginar lo rápido que se aprende así. ¿Qué tienes una hora libre? Pues te vas a aprender Trados, y quién dice Trados, dice otra larga lista de programas relacionados con nuestra futura profesión.

Como ya sabéis, todo lo bueno acaba, y después de once meses en el paraíso tecnológico me ha tocado volver a mi facultad. Tenemos tres salas y media (digo media porque a veces está abierta y a veces no) de ordenadores para toda una facultad, en la que hay carreras tan dispares como Historia del Arte, Filosofía o Traducción, por lo que la opción de tener instalados programas como Trados queda automáticamente descartada. Trados está, sí, pero en la sala cerrada que sólo se abre para dar clase, por lo que el nivel de manejo de Trados que voy a alcanzar con una hora a la semana es…bueno, ya os lo podéis imaginar.

La Ley de Murphy se cumple a la perfección, y cuando algo puede salir mal, en mi facultad sale mal. Vayas o no con prisa, te vas a encontrar colas a la entrada de la sala de informática. Cuando por fin consigas hacerte con un ordenador, ¡sorpresa!, éste no lee tu pendrive, y ¿tú qué haces?, pues volver a la cola. El segundo ordenador (gracias a Dios) va a leer tu pendrive, pero la impresora de esa sala no tiene tinta y la de la sala de al lado está bloqueada porque la gente ha metido el papel. Está bien, aún tienes tiempo para acabar tu trabajo e imprimirlo, así que pruebas con una tercera sala. Al fondo ves un ordenador vacío, te aproximas, y cuando llegas ves el cartel de “no funciona” colgado del monitor. Mientras tanto, se ha quedado vacío un ordenador de los de verdad, de los que medio-funcionan, pero tu rabia no te deja verlo, y cuando te quieres dar cuenta, ya hay alguien sentado delante de él. Lo único que puedes hacer en este momento es ir llorando a la Oficina de Relaciones Internacionales (si es que está abierta) y rogar que te den otra Erasmus.

Me llamo Aída, y llevo 100 días sin ser Erasmus.

El panorama de la investigación en traducción jurídica

Sábado, Noviembre 3rd, 2007

La traducción jurídica, debido a su relación con las circunstancias socio-políticas tan cambiantes del mundo actual, y a que debe lidiar (igual que la traducción científica o la técnica) con la aparición de nuevas realidades, es un campo en continua expansión, lo que la convierte en un terreno que debe examinarse para poder ser actualizado en función de la evolución de las demandas a las que tiene que hacer frente.

Uno de los primero problemas que el traductor se encuentra es el hecho de que los conceptos clave más importantes en la teoría no han sido aún definidos con precisión, lo que hace que este campo carezca de una terminología propia completamente consolidada.

En cuanto a la práctica profesional, los traductores de este gremio se encuentran con la necesidad de mejorar la calidad de los diccionarios y bases de datos disponibles en este campo, hay que ampliar la documentación atendiendo a las necesidades de los traductores, reforzar los sistemas de control de calidad, etc. A esto hay que sumar la existencia de una falta de consenso importante entre los profesionales de la traducción jurídica y de una comunicación fluida entre el traductor y el cliente y/o el receptor.

Una muestra de esta división de criterios entre los traductores y los traductólogos dedicados al campo jurídico es el hecho de que no se da una respuesta única a la hora de fijar un objetivo para la investigación en esta disciplina. Así, se pueden relacionar conceptos tales como la ideología, el contexto social, la historia a la traducción jurídica para realizar estudios comparativos sobre la influencia de éstos en los textos, o dedicarse a la profundización sobre una teoría pedagógica acerca de la traducción jurídica y su enseñanza, por citar algunos ejemplos.

La mayoría de los trabajos sobre traducción jurídica realizados hasta el momento se centran en el contexto que rodea a dicha rama de la traducción, lo que hace que el enfoque del trabajo varíe en función de cuál sea la perspectiva desde la que se observa la problemática investigada.

Entre el panorama actual de la investigación sobre traducción jurídica pueden citarse grupos como el dedicado a la investigación sobre Generic integrity in Multilungual and Multicultural Settings, dirigido por Vijay K. Bhatia y Christopher N. Candlin, que ha elaborado un estudio realizado sobre corpora de documentos legislativos en trece idiomas: inglés, chino, checo, danés, finés, alemán, hindi, italiano, japonés, malayo, portugués y sueco.

Otro grupo internacional destacado es el EBMT, dirigido por el lexicógrafo Jonathan Webster, donde participan terminólogos, traductores jurídicos, expertos en traducción automática y en tecnologías de la información. Su objetivo es desarrollar un sistema de memoria de traducción jurídica basado en un corpus de textos de más de 35 millones de palabras.

En el ámbito español, puede citarse el Grupo de Investigación en Traducción Jurídica de la Universitat Jaume I (GITRAD), formado por profesores y profesionales de la traducción, con el objetivo de hacer de la traducción jurídica una profesión reconocida y dotada de los medios necesarios para su adecuado desarrollo. Actualmente la investigación de GITRAD se centra sobre todo en la investigación de corpus, en metodología de traducción jurídica, en su sociología y en su docencia.

Como proyectos de futuro, GITRAD tiene la intención de recurrir a la utilización del corpus jurídico creado por el proyecto GENTT con fines didácticos, de descripción y de clasificación de los géneros en su idioma original, y la creación de un corpus de traducciones jurídicas para extraer las regularidades y convenciones del “transgénero” para definir sus normas. [1]

Un saludo.

Ildefonso Laguna.


[1] Para más información cosultar: BORJA ALBI, A (2004). “La investigación en traducción jurídica”. En García Peinado y Ortega Arjonilla (dirs.) Panorama actual de la investigación en traducción e interpretación. Atrio, Granada. ISBN 84-96101-12-6