Sobre tradublog.com

diciembre 18th, 2007

Este blog sólo existe a efectos de archivo del proyecto tradublog.com, que no va a seguir siendo continuado. Esperamos que la información que aparece en este blog-archivo os sea de utilidad.

Un saludo

Oliver Carreira

Administrador y coordinador de tradublog.com

Año nuevo, vida nueva

diciembre 18th, 2007

Diciembre es siempre un mes extraño para muchos; ahí me incluyo yo. Es un mes frío, pero la gente es más cercana que nunca. Las calles se llenan de luz, sonido, niños sonriendo, reyes magos repartiendo ilusión…y por dentro, nosotros, nos sentimos raros. Se supone que es un mes de alegría, de felicidad, pero para muchos, este mes de diciembre, es un mes de reflexión. Echo la vista atrás y a pocos de días de despedir este maravilloso 2007, tengo miedo de que caiga en el olvido, de que de alguna manera desaparezca de mi mente, que venga una fuerza malvada y me borre los recuerdos.

A pocos días de terminar el año hago balance de lo bueno y de lo malo, y la verdad es que encuentro demasiadas cosas buenas, y sólo una mala: el haber vuelto a Madrid. Me pregunto qué hacía hoy mismo hace justo un año, y la respuesta es estar de compras con mis amigos y organizar cenas navideñas de despedida. Y hoy, ¿qué hago? Estar estresada con una universidad que no me deja tiempo para vivir.

Estar de Erasmus es algo maravilloso, sólo sabes lo qué es cuando lo vives. Cuando vives esa amistad que nace más allá de las barreras lingüísticas o culturales, esa amistad que va más allá de las fronteras. Es difícil dejar atrás todo eso. Puede sonar muy dramático, pero en la vida de todo estudiante Erasmus hay un antes y un después. Mi rutina este año es madrugar, ir a clase, más clase, y más clase. Mi rutina el año pasado también tenía clases, pero era distinto. Después de clase llegaba la vuelta a la residencia, donde me pasaba dos horas saludando a la gente antes de subir a mi habitación. Ahora vuelvo a mi casa y lo único que me esperan son deberes. Con la Erasmus he cambiado mucho, he madurado, he abierto los ojos al mundo, y ahora, tengo ganas de hacer cosas. Supongo que si me hubiera quedado en España, mis ansias por volver a escapar no serían tan grandes. Pero ahora, como ya os conté la última vez, sólo pienso en volver a irme, en vivir mi vida de otra manera.

En esta época todo el mundo hace listas de propósitos para el año nuevo. Yo no voy a ser menos. Sin embargo, este año no incluirá cosas como «ir al gimnasio» o «estudiar más», sino que va a haber un único propósito, más difícil si cabe que los anteriores: superar mi post-erasmus. Ya he dicho alguna vez que haberme ido de Erasmus es lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, pero no se puede vivir del recuerdo. No puedo vivir como un alma en pena, pensando en mi Erasmus en cada momento. No puedo salir con mis amigos y tener la cabeza en otro sitio, en otra ciudad, en otro país. No puedo, ya no. Es ahora de asumir que todo se ha acabado, que fue bonito mientras duró, y que ahora toca seguir adelante. Durante mi año Erasmus he aprendido muchísimas cosas que me acompañarán toda mi vida, cosas que ya son parte de mí. Todo lo que he madurado, el abrirme los ojos, todo eso me va a ayudar mucho, y eso es lo que hay que tener en cuenta. No se es Erasmus un año, se es Erasmus toda una vida.

Dicen que de ilusiones también se vive, pero yo creo que sólo puedes hacerlo un tiempo. Yo ya he estado cuatro meses engañándome a mí misma, pensando que aún estaba fuera. Creo que ha sido tiempo suficiente. Así que esta vez lo de «año nuevo, vida nueva» parece que va a ser cierto, y que algo en mí va a cambiar. Ya os contaré qué tal.

Me llamo Aída y siempre contaré los días que llevo sin ser Erasmus.

La responsabilidad del traductor/intérprete (III)

diciembre 17th, 2007

Este último artículo no trata estríctamente sobre la responsabilidad que un traductor o un intérprete tiene al desempeñar su labor en el campo de la traducción/interpretación jurídica o jurada, sino sobre cómo ajusta la legislación española el marco para las características que deben tener los contratos y otros documentos oficiales que hayan sido o vayan a ser objeto de una traducción.

Ante todo, dichas normas del Código Civil exponen las circunstancias generales a las que debe adaptarse la lectura de cualquier documento traducido:

Artículo 3

1. Las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquellas.

A pesar de que esta norma general resulte sencilla, y puede parecer una mera formalización por escrito de un pensamiento surgido del sentido común, a la hora de aplicarla surgen una serie de problemas.

Hay que tener en cuenta que la recepción de textos legales, y otros documentos de índole oficial, transacciones de cualquier tipo y demás, pueden resultar ambiguos o confusos a la hora de su recepción en el sistema jurídico-económico de llegada, o ser incompatibles en alguna de sus partes con la cultura de la lengua meta:

Art. 1287

El uso o la costumbre del país se tendrán en cuenta para interpretar las ambigüedades de los contratos, supliendo en éstos la omisión de cláusulas que de ordinario suelen establecerse.

En caso de que la traducción fuese de mala calidad o se empleasen términos inadecuados, o que impidan la correcta interpretación del contrato en alguna de sus partes, el Código Civil prevé toda una serie de artículos para resolver los malentendidos que pudieran surgir como consecuencia del nivel de la traducción:

Art. 1281

Si los términos de un contrato son claros y no dejan duda sobre la intención de los contratantes se estará al sentido literal de sus cláusulas.
Si las palabras parecieren contrarias a la intención evidente de los contratantes, prevalecerá ésta sobre aquéllas.

Art. 1282

Para juzgar de la intención de los contratantes, deberá atenderse principalmente a los actos de éstos, coetáneos y posteriores al contrato.

Art. 1283

Cualquiera que sea la generalidad de los términos de un contrato, no deberán entenderse comprendidos en él cosas distintas y casos diferentes de aquellos sobre que los interesados se propusieron contratar.

Art. 1284

Si alguna cláusula de los contratos admitiere diversos sentidos, deberá entenderse en el más adecuado para que produzca efecto.

Art. 1285

Las cláusulas de los contratos deberán interpretarse las unas por las otras, atribuyendo a las dudosas el sentido que resulte del conjunto de todas

Art. 1286

Las palabras que puedan tener distintas acepciones serán entendidas en aquélla que sea más conforme a la naturaleza y objeto del contrato

Por último, si fuese imposible determinar las obligaciones para cada parte que se establecen en el documento, el Código Civil establece de manera explícita la manera en que ha de actuarse para la resolución del litigio:

Art. 1288

La interpretación de las cláusulas oscuras de un contrato no deberá favorecer a la parte que hubiese ocasionado la oscuridad

Art. 1289

Cuando absolutamente fuere imposible resolver las dudas por las reglas establecidas en los artículos precedentes, si aquellas recaen sobre circunstancias accidentales del contrato, y éste fuere gratuito, se resolverán en favor de la menor transmisión de derechos e intereses. Si el contrato fuere oneroso, la duda se resolverá en favor de la mayor reciprocidad de intereses.
Si las dudas de cuya resolución se trata en este artículo recayesen sobre el objeto principal del contrato, de suerte que no pueda venirse en conocimiento de cual fue la intención o voluntad de los contratantes, el contrato será nulo.

Un saludo.

Ildefonso Laguna.

El currículo de T&I

diciembre 14th, 2007

Antes de comenzar a tratar el tema de este artículo, que se centra fundamentalmente en el repertorio curricular de T&I, sería conveniente hacer un pequeño repaso a la historia de la Traducción y de la Interpretación como titulaciones universitarias en Europa y en España*.

La traducción y la interpretación son dos profesiones que han existido desde tiempos muy remotos. Sin embargo, no es hasta los Juicios de Núremberg, tras la II Guerra Mundial, cuando podamos comenzar a hablar de ellas como verdaderas disciplinas y ocupaciones.
A partir de entonces, se empiezan a levantar en Europa algunas de las escuelas más importantes e influyentes de T&I como las de Ginebra, Bruselas o Moscú.
En España, como consecuencia de la política de aislamiento franquista, caracterizada por una enseñanza de lenguas muy limitada, no es hasta los años 80 cuando se crean las primeras escuelas de T&I conocidas como EUTI(s) (Escuelas Universitarias de Traducción e Interpretación) en Barcelona, Granada y las Palmas de Gran Canaria, en las que la titulación se imparte con la categoría de una diplomatura.
El 30 de agosto de 1991, a través del Real Decreto 1385/1991, se establece el título universitario oficial en Licenciado en Traducción e Interpretación. Es en este momento cuando, a nivel nacional, se empieza a configurar el repertorio curricular de nuestra titulación. Se determinan, por tanto, las asignaturas troncales, además de algunas especificaciones y recomendaciones que orientan la creación de los planes de estudios de cada Universidad.
No nos extenderemos mucho en explicar los tipos de materias que existen, pues esto es algo que todos ya conocemos. Sabemos de sobra qué son las asignaturas troncales, las obligatorias, las optativas y las asignaturas de libre configuración. Al ser las materias troncales las mismas para todo el territorio español, las diferencias entre facultades vienen marcadas por su elección de materias obligatorias y optativas.
Así, encontraremos facultades que ofrecen una formación más amplia y completa en traducción literaria y otras en traducciones especializadas como la jurada o la científico-técnica. Depende un poco de a qué y a quién hayan echado mano, si a filólogos o traductores, en el momento en que se levantó la titulación. Es precisamente con estas asignaturas con las que nos comenzamos a especializar y con las que las Universidades tienen la oportunidad de satisfacer las peticiones de un mercado de trabajo cada vez más exigente y específico. Sin embargo, esto no siempre es así, pues por ejemplo, como se ha dicho anteriormente, a veces se piensa más en el dinero que va a suponer contratar profesores especializados en las materias que coger a los que ya se tienen (filólogos en su mayoría), sin pensar que, a pesar de la competencia lingüística y cultural que estos profesores puedan tener y por supuesto transmitir a sus alumnos, nunca podrán dar ni una visión ni una formación igual de específica y completa que la daría alguien que sabe lo que es el día a día de un traductor.

Esto, que a muchos puede parecer una tontería no lo es en absoluto; es un factor esencial a la hora de elegir Universidad. Tener en cuenta las demandas del mercado en traducción e interpretación al rellenar las casillas de la solicitud de preinscripción es algo que nos puede ahorrar más de un disgusto y un quebradero de cabeza al terminar la carrera. Y es que en esto hay que buscar siempre un equilibrio entre las apetencias y las circunstancias personales, la oferta de las Universidades y las salidas profesionales y entre estas últimas, la traducción literaria, es la que menos demanda tiene y la peor remunerada.
Así que aquellos que tengáis en mente estudiar T&I no miréis sólo la nota, pensad también en la calidad de la formación que vais a recibir. Los que ya habéis elegido y no estáis muy contentos con el quehacer diario de vuestra facultad siempre os queda la posibilidad de pedir becas como la Séneca, la Erasmus o solicitar un cambio de expediente?.
Por otra parte, un aspecto muy característico de nuestro plan de estudios general es la gran abundancia de asignaturas procedentes de las filologías que pudiéndose adaptar al ejercicio del traductor se imparten sin tener este último en cuenta. Así, a veces conocemos más la historia y el trabajo de lingüistas que de traductólogos; conocemos más a Saussure que a Newmark. Y por supuesto conocemos más la teoría que la práctica de la traducción o la interpretación, algo que sorprende y mucho en una carrera que es eminentemente práctica.
Además, a esto hay que añadir el hecho de que determinadas partes de los temarios de las asignaturas se repiten constantemente en casi todos los cursos. Parece que no existe una coordinación entre profesores y departamentos para ponerse de acuerdo en el temario de sus clases. De esta forma, cuando acabamos la carrera, a lo mejor no sabemos cómo traducir un contrato matrimonial, pero seguro que sabemos recitar de memoria las definiciones de “lengua” del señor Ferdinand de Saussure y por supuesto el concepto de “traducción” de García Yebra.

En definitiva, a simple vista haría falta más práctica y menos teoría; más coordinación entre departamentos y áreas de conocimiento y por supuesto más integridad en nuestra formación. Aunque parece que de momento tendremos que dejar a los títulos de postgrado y a la experiencia laboral la tarea de acabar de formarnos y pulirnos en nuestra profesión.

Un saludo

Inmaculada

*Para más información os recomiendo este artículo que Elisa Calvo escribió hace unos meses para traduBlog.

Orgullo y Prejuicio: Por qué PISA los prefiere inteligentes

diciembre 12th, 2007

En España somos conscientes de muchos de nuestros fallos como país: baja competitividad, falta de inversión en I+D+I, bajas inversiones en educación y gasto social en general, etc. La lista es bastante larga. A pesar de esto, no solemos quejarnos de todo esto hasta que llega el informe internacional de turno, generalmente comparándonos con el resto de países de la UE, en el que se demuestra que somos los más contaminantes, los más analfabetos y los más burros. Y en estos momentos, siempre se dan las excusas de costumbre: “no se nos puede comparar con Europa, aquí tuvimos dictadura”, “aquí hay menos dinero que en Alemania”, “que digan lo que quieran los guiris, pero como en España no se vive en ningún lado“, “estamos trabajando para mejorar los resultados”. Con orgullo patrio y prejuicio extranjero se solucionan todos los problemas del país. Se pasa página, y se sigue adelante. Eso sí, con las orejeras de burro bien caladas, que en nuestra España parece que venden a pares.

Comento esto a propósito del informe PISA 2006, este habitual recordatorio de que la nuestra es la tierra del tomate, el zascandileo y la vida fácil, y donde lo de estudiar nunca se ha visto como algo de personas decentes y honradas, sino de rojos titiriteros y pancartistas. Como de costumbre, PISA nos ha dejado a la altura del betún. Y me sorprende la reacción de administraciones y del público en general. Por un lado, que la gente se sorprenda de que nuestros alumnos la pifien estrepitosamente (qué podemos esperar, con un sistema educativo nuevo cada legislatura, una sociedad que no apoya el estudio, y unas familias que aunque quieran no pueden atender a sus hijos con nuestros horarios laborales de posguerra y nuestros salarios preguerra). Por otro, que en lugar de entonar el mea culpa y reconocer que es necesario adoptar medidas de choque, se saque pecho y se acuse a PISA de ser partidista, de no representar adecuadamente el “hecho específico español” y similares boludeces.
¿Para qué imitar el modelo finlandés, el mejor del mundo? Para nada. Aquí en España se educa a la española. Nada de educación bilingüe, nada de aulas con un número reducido de alumnos, nada de otorgar competencias a educadores y pedagogos. “Y a mi niño usted le habla en español, que el inglés no es de cristiano viejo”. Eso es de guiris. Total, dirán algunos, ¿para qué vamos a educar a nuestros hijos? Con que sepan encender la tele, firmar la hipoteca y votar al que le digan cada cuatro años los medios, ya tienen bastante.

Además de como terapia sobre los comentarios que he leído en estos días (que si los vascos examinan en castellano y eso no puede ser porque se rompe España, que los andaluces serán los que sacan peores notas pero Chaves sigue diciendo que “Andalucía es de primera“), quería enlazar este artículo con una idea que he oído a menudo durante estos años como alumno.
Existe en la universidad la famosa premisa del “doy por sabido que sabéis hacer esto”. Siguiendo esta teoría, y centrándonos en nuestro terreno, se supone que cuando un alumno accede a T&I tiene un nivel medio o avanzado de la lengua B, un nivel básico de la lengua C, y una capacidad de raciocinio distinta a la de una oruga de tierra. La realidad, por otro lado, es mucho más deprimente, pues recientes estudios han demostrado que las orugas de tierra obtienen mejores resultados en el informe PISA que los estudiantes españoles.
Obviamente se trata de una situación complicada. Los docentes no pueden subir el nivel, pues afrontan el riesgo de un fracaso masivo. Bajarlo implica reducir aun más la capacidad de trabajo de los alumnos (con las quejas de las orugas), y perpetuar el ciclo de mediocridad.
Ante este problema, Bolonia y la reforma del EEES se están presentando como una solución integral a este problema, donde esta nueva universidad más participativa, integral y “2.0″, resolverá todos los problemas que tenemos hasta ahora. Bienvenida sea por tanto Bolonia, y de paso, un aumento presupuestario, una reducción del clientelismo departamental, y reformas profundas en nuestro sistema de educación, empezando por preescolar y terminando en los cursos de doctorado. Pues intentar solventar un problema que tiene su origen en la educación básica no es sino empezar la casa por el tejado. Necesitamos una reforma de nuestro sistema educativo con urgencia, a menos que queramos un país de analfabetos funcionales. Y sin inversiones, una apuesta por los docentes y pedagogos de nuestro sistema educativo, y un cambio radical en nuestra sociedad (que ya no leemos ni en el water, coño), seguiremos quejándonos y afilando nuestro dedo acusador cuando los demás nos saquen las vergüenzas a pasear.

Saludos.
Oliver Carreira

Ahora os toca a vosotros…

diciembre 6th, 2007

Estaba yo dándole vueltas a lo que iba a escribir en este artículo. Tantas vueltas le di, que me pasé de día para publicarlo, y aquí estoy un día más tarde de lo previsto.

También es cierto que ayer, por primera vez desde que acabé la carrera, me mandaron una prueba de traducción de una agencia para traducir textos científicos y técnicos, así que me pasé toda la tarde con un texto sobre coches, cosa que me apasiona, pero me cansa mucho, ya sabéis el trabajo que dan. Puede ser una excusa, pero no quiero culpar a nada ni a nadie por tener yo una cabeza de chorlito.

Eso, le estaba dando vueltas aún ahora y me dije ¿por qué no hacer un artículo donde los comentarios sean el propio artículo? Esto, que conste, lo estoy haciendo sin consultarlo con el moderador. Espero que no le parezca mal.

Y ahora os preguntaréis sobre qué tema van los comentarios. Pues me pareció interesante que dejéis vuestra opión sobre la Universidad en la que estáis estudiando. Para retomar un poco la temática que he desarrollado en los dos artículos anteriores, los malos rollos, la increíble burocracia, la situación de la facultad… algo así.

Me parece interesante para conocer un poco las facultades de TeI de España, o del mundo. Por eso os pediría que indicarais la universidad.

¡AHORA OS TOCA A VOSOTROS! :-o
Vanessa

¿Cuánto gana un traductor?

diciembre 4th, 2007

vía El Semanal:

Piloto:15.580
Copiloto: 8.750
Presidente del Gobierno: 7.500
Notario: 5.558
Médico: 4.993
Juez: 4.600
Diputado: 4.500
Catedrático: 3.830
Auditor: 2.775

Obrero cualificado: 2.600
Abogado: 2.510
Ingeniero: 2.230
Marketing: 1.990
ATS: 1.890
Comercial: 1.840
Recursos humanos: 1.800
Internet: 1.680
Profesor de instituto: 1.670

Traductor, intérprete: 1.600
Camionero: 1.580
Empleado de banca: 1.520
Auxiliar de vuelo: 1.500
Funcionario: 1.477
Diseñador gráfico: 1.425
Relaciones públicas: 1.423
Soldador: 1.410
Albañil: 1.390

Cocinero: 1.335
Administrativo: 1.320
Contable: 1.200
Periodista: 1.190
Camarero: 1.166
Dependiente: 1.079
Teleoperador: 886
Pensionista: 843

¿Y vosotros, qué opináis?

Volver a largarse

diciembre 3rd, 2007

Como muchos de vosotros ya sabréis, lo peor del Erasmus, es, sin duda, tener que volver. Cuando llegas a tu país, te das cuenta de que no te gusta nada, todo en ti ha cambiado; ese es el momento en el que empiezas a obsesionarte. Tu único objetivo es volver a largarte, revivir tu experiencia en el extranjero, y eso, al precio que sea Yo conseguí largarme un finde, pero eso no fue suficiente para curar mi agudo post-erasmus, así que aquí estoy, barajando otras opciones. Si todo sale bien, y el encargo de mis convalidaciones así lo desea, acabaré la carrera dentro de seis mucho, como mucho nueve, y la pregunta es, ¿y entonces qué?

Una de las primeras opciones que llama la atención en estos casos es la de volver a irte de Erasmus. No nos dejan irnos de Erasmus dos veces; la segunda vez te vas de free mover. Irse de free mover es básicamente lo mismo, sólo que te dan las plazas que han sobrado, y vas, como bien dice la palabra, por libre. Por lo general no recibes ayuda económica, ni estás sujeto a ningún learning agreement, aunque eso no quiere decir que evites el papeleo, ya que por lo general, conseguir irte de free mover es bastante más difícil (y costoso) que irte de Erasmus.

Otra de las pegas de mi universidad, la de aquí, no la de la Erasmus, es que no nos permiten irnos de free movers, así que una de dos, o me hago otra carrera en otra universidad, o me busco más opciones. Una de las que más me gusta es la posibilidad de pedir una beca. No nos engañemos, hay pocas becas, pero hay. La mayoría, sin embargo, son para estudiantes de últimos cursos, o para licenciados. Aún así, no dejan de ser una buenísima oportunidad para volver a irnos al extranjero. En mi opinión, una de las mejores, es la que convoca el MEC, y con la que nos podemos ir un año a trabajar de auxiliar de conversación a países como Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá o Bélgica, entre muchos otros. Consiste trabajar de «ayudante en clases de español» en institutos o universidades; un trabajo que no suena nada mal, y por el que el Ministerio nos da una ayuda mensual de unos 750 euros.

Si no nos queremos ir un año entero, tenemos la posibilidad de pedir becas por períodos más cortos. Este es el caso de las becas Faro, que ofrecen la posibilidad de realizar prácticas en empresa por períodos que rondan los seis meses. Uno de los requisitos más importantes para solicitar esta beca es que has de estar en los últimos años de carrera, pero no puedes haberla terminado. Si ya es tarde y ya tienes tu título universitario ¡que no cunda el pánico!, porque también hay becas para ti, como por ejemplo, las becas Argo.

Soy consciente de que todo esto suena muy bien, pero mucho mejor suena seguir con la vida de estudiante. Y digo yo, ¿por qué no? ¡Adelante! Las ofertas formativas con las que nos podemos encontrar en Europa son alucinantes. Tenemos desde másters hasta cursos de especialización, sin olvidarnos de los cursos de idiomas, tan necesarios para nosotros. Casi todas las áreas de especialización se cubren en los másters, pero yo, personalmente, me decantaría por alguno de Interpretación, ya que suele ser lo que más se echa de menos durante la carrera.

Por último, quiero hablar de otra solución a esta post-erasmustitis, y es irnos al extranjero sin más. Escapar de aquí y llegar a un país totalmente diferente, buscarnos un trabajillo para ir sobreviviendo, y disfrutar de la experiencia de estar lejos de casa. Puede parecer muy complicado, y en parte lo es, pero salir fuera un mes te hace madurar más que un año en casa, así que ¡adiós a los miedos!, y ¡a vivir la experiencia de nuestras vidas!

Me llamo Aída, y llevo demasiado tiempo sin ser Erasmus.

Tradujob (V): Tarifas de traducción

diciembre 2nd, 2007

Una de las preguntas más comunes al comenzar a trabajar como traductor freelance es: “¿Qué tarifa debo aplicar por mi trabajo”. No se trata de una pregunta fácil de responder, pues depende de diferentes cuestiones, tales como su capacidad de trabajo, las combinaciones de lenguas en las que traduce, sus clientes, circunstancias personales, etc. Respecto a las tarifas de traducción, podemos distinguir dos posturas:

  • Por un lado, quien afirma que no se debe trabajar por debajo de una determinada tarifa mínima. Quienes trabajan por debajo de esta tarifa (por lo general traductores que acaban de iniciarse en el mercado laboral, y que creen que si aplican tarifas “normales” no encontrarán trabajo) afectan con esta práctica al resto de los traductores en activo, pues tienden a bajar la tarifa de mercado.
  • Por otro lado, quien afirma que cada traductor tiene derecho a cobrar lo que quiera por su trabajo, incluso cuando esta práctica afecte al resto de profesionales del mercado. Quienes defienden esta idea suelen ser traductores con poca experiencia, que tienen que pagar sus facturas a final de mes.

En mi opinión (y ya sabéis lo que dicen de estas: son como los culos, todo el mundo tiene una), mi actitud a la hora de fijar tarifas (y que conste que tengo muy poca experiencia en el tema laboral) sería una combinación de estas dos posturas. Por un lado, creo que rebajar precios por ser un traductor novato sólo sirve para joder al resto de tus compañeros. Si estás seguro de tu profesionalidad, no hay problema por fijar una tarifa de mercado estándar. Y si crees que aún hay aspectos de tu trabajo por pulir, lo mejor es emplear parte de tus ganancias en un revisor o en un profesional que se encargue de garantizar unos estándares de calidad mínimos.
También es cierto que el mercado de traductores es cada vez más amplio, y que en muchos casos, hay que amoldarse a precios que no nos gustan (porque en la vida real, a final de mes hay que pagar hipoteca, luz, agua, gas y tarjeta de socio del club Megatrix). Que aceptemos precios que no nos gusten no quiere decir que aceptemos cualquier precio (un día podemos aceptar un precio algo más bajo, y otro, fijar un precio algo más alto). En la medida de lo posible, hay que educar a nuestros clientes. En muchos casos, estos no van a entender todo lo que implica nuestro trabajo, por lo que debemos hacérselo entender, y dejarles claro que nuestra tarifa refleja plenamente todo el trabajo que hemos de realizar para proporcionar, no sólo una traducción, sino un producto lingüístico terminado y de calidad. Por tanto, fijar tarifas muy bajas sólo sirve (siempre en mi humilde opinión) para demostrar que nuestro trabajo no es tan bueno como debe ser.
Respecto a tarifas concretas de traducción, insisto en que cada profesional debe fijar cuanto debe cobrar por su trabajo. Hay varias formas de conocer los precios de mercado: consultar las tarifas de agencias de traducción, visitar foros y webs de traducción (una buena fuente de información son las asociaciones de traductores), contactar con compañeros con experiencia, hablar con antiguos profesores de la universidad, etc.
Basándome en varias fuentes de las que cito anteriormente, he elaborado la siguiente tabla de tarifas. Insisto en que se trata de un modelo subjetivo, y que va a depender de las circunstancias que ya he mencionado anteriormente (a veces vamos a aceptar una tarifa más baja, pero a cambio vamos a contar con un cliente que pague mejor; si trabajamos con clientes extranjeros vamos a cobrar más, etc.) Pero espero que os ayude si estáis en la tesitura de decidir cuanto vale vuestro trabajo:

  • Inglés y lenguas romances: Entre 4,5 c/palabra y 7,5 c/palabra
  • Alemán: Entre 5 c/palabra y 9 c/palabra
  • Ruso y griego: Entre 7 c/palabra y 11 c/palabra
  • Lenguas semíticas (e.g: árabe y hebreo), eslavas (e.g: rumano y búlgaro), orientales (e.g: chino y japonés) y otras: Se suelen fijar tarifas según la lengua concreta a traducir y el tipo de texto. Por lo general, a partir de 15 c/palabra en adelante

Como ya he dicho, estas tarifas son orientativas, y tienen que ser tenidas en cuenta junto a circunstancias como tipo de traducción (no es lo mismo una traducción literaria que una técnica especializada), dificultad, urgencia y, obviamente, cual es el cliente final.

Para más información sobre tarifas de traducción os recomiendo la visita de los siguientes enlaces:

Asimismo, os recomiendo que visitéis las webs de diferentes agencias de traducción, pues sus precios os pueden ayudar para fijar los vuestros.
Un saludo.
Oliver Carreira
PS: Mi especial agradecimiento a Eugenia Arrés, Elisa Calvo, Aída Martínez Gomez y Gomez, y Pablo Muñoz Sánchez por sacar tiempo de donde no lo hay para comentar este artículo :) .

La responsabilidad del traductor/intérprete (II)

noviembre 30th, 2007

Continuando con la temática del último artículo que publiqué en TraduBlog, seguiré exponiendo brevemente las diferentes responsabilidades en las que incurre el traductor/intérprete, en función de la situación en la que esté desarrollando su trabajo, ya que, evidentemente, según el ámbito de su labor, estará más ligado a una serie de leyes que a otras.

Así, por ejemplo, si atendemos a los casos en los que se hace necesaria la participación de intérpretes en la Ley de Enjuiciamiento Civil, podemos observar cómo se regulan las posibles situaciones en las que ha de facilitarse o solicitarse un intérprete para una declaración, un juicio, etc. También aparece un artículo dedicado a la validez de los documentos extranjeros presentados ante las autoridades españolas y a las traducciones de éstos.

Artículo 143. Intervención de intérpretes.

1. Cuando alguna persona que no conozca el castellano ni, en su caso, la lengua oficial propia de la comunidad autónoma hubiese de ser interrogada o prestar alguna declaración, o cuando fuere preciso darle a conocer personalmente alguna resolución, el tribunal, por medio de providencia, podrá habilitar como intérprete a cualquier persona conocedora de la lengua de que se trate, exigiéndosele juramento o promesa de fiel traducción.

De las actuaciones que en estos casos se practiquen se levantará acta, en la que constarán los textos en el idioma original y su traducción al idioma oficial, y que será firmada también por el intérprete.

2. En los mismos casos del apartado anterior, si la persona fuere sorda, se nombrará siempre, conforme a lo que se dispone en el expresado apartado, al intérprete de lengua de signos adecuado.

De las actuaciones que se practiquen en relación con las personas sordas se levantará la oportuna acta.

Artículo 144. Documentos redactados en idioma no oficial.

1. A todo documento redactado en idioma que no sea el castellano o, en su caso, la lengua oficial propia de la Comunidad Autónoma de que se trate, se acompañará la traducción del mismo.

2. Dicha traducción podrá ser hecha privadamente y, en tal caso, si alguna de las partes la impugnare dentro de los cinco días siguientes desde el traslado, manifestando que no la tiene por fiel y exacta y expresando las razones de la discrepancia, se ordenará, respecto de la parte que exista discrepancia, la traducción oficial del documento, a costa de quien lo hubiese presentado.

No obstante, si la traducción oficial realizada a instancia de parte resultara ser sustancialmente idéntica a la privada, los gastos derivados de aquélla correrán a cargo de quien la solicitó.

Artículo 323. Documentos públicos extranjeros.

1. A efectos procesales, se considerarán documentos públicos los documentos extranjeros a los que, en virtud de tratados o convenios internacionales o de leyes especiales, haya de atribuírseles la fuerza probatoria prevista en el artículo 319 de esta Ley.

2. Cuando no sea aplicable ningún tratado o convenio internacional ni ley especial, se considerarán documentos públicos los que reúnan los siguientes requisitos:

1. Que en el otorgamiento o confección del documento se hayan observado los requisitos que se exijan en el país donde se hayan otorgado para que el documento haga prueba plena en juicio.

2. Que el documento contenga la legalización o apostilla y los demás requisitos necesarios para su autenticidad en España.

3. Cuando los documentos extranjeros a que se refieren los apartados anteriores de este artículo incorporen declaraciones de voluntad, la existencia de éstas se tendrá por probada, pero su eficacia será la que determinen las normas españolas y extranjeras aplicables en materia de capacidad, objeto y forma de los negocios jurídicos.

Como habréis podido observar la traducción/interpretación está mucho más regulada de lo que en un principio pudiera parecer, y tal y como mostré en el artículo anterior, no sólo la intervención de los profesionales de nuestro gremio está sujeta a una u otra legislación, sino también las sanciones y penas que deberán imponerse a aquellos traductores/intérpretes que falten a su implícito deber de ser fieles a los textos/declaraciones a la hora de desempeñar su labor, y manipulen los documentos en el transcurso del trasvase de éstos de una lengua a otra.

Si en la traducción literaria, científica o cualquier otra rama se debe ser escrupulosamente respetuoso con el texto que se tiene entre las manos, en situaciones de traducción o interpretación en el ámbito legal dicha “obligación” se multiplica, pues no estamos moviéndonos entre la obtención de un buen o un mal resultado, sino que se juega con las consecuencias que puede tener en un contrato, un juicio, una tasación, etc., que un documento pueda ser interpretado de una u otra manera.

Un saludo.

Ildefonso Laguna.